Liberalidad del pueblo
(36:5) Y hablaron á Moisés, diciendo: El pueblo trae mucho más de lo que es menester para la atención de hacer la obra que Jehová ha mandado que se haga. (36:6) Entonces Moisés mandó pregonar por el campo, diciendo: Ningún hombre ni mujer haga más obra para ofrecer para el santuario. Y así fue el pueblo impedido de ofrecer; (36:7) Pues tenia material abundante para hacer toda la obra, y sobraba”. Éxodo 36:1–7
“Y Moisés llamó a Bezaleel y a Aholiab y a todo varón sabio de corazón, en cuyo corazón había puesto Jehová sabiduría, todo hombre a quien su corazón le movió a venir a la obra para trabajar en ella”.
Hemos estado estudiando el fracaso del pueblo relacionado con Moisés, intercesor y abogado por el pueblo de Dios. Hemos visto como Moisés crecia en su entendimiento y su apreciación de Jehová que ahora conocía como el Juez justo pero también como un Dios de misericordia y gracia. Moisés había aprendido apreciar la grandeza de Dios y su poder para con su pueblo, y su longanimidad con sus caprichos. Pero ahora vemos algo bonito en este pueblo; su corazón se movía para establecer la vivienda de Jehová, o sea, el tabernáculo donde Jehová podía morar para el peregrinaje por el desierto.
“Y hablaron a Moisés, diciendo: El pueblo trae mucho más de lo que se necesita para la obra que Jehová ha mandado que se haga”. Moisés había proclamado una sola vez que trajesen para la obra de Jehová. “Y habló Moisés a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo que Jehová ha mandado: Tomad de entre vosotros ofrenda para Jehová; todo generoso de corazón la traerá a Jehová; oro, plata, bronce … ”. Éxodo 35:4-5 Para mi es instructiva ver como Moisés una sola vez mencionaba la necesidad, y el pueblo respondía hasta que hubo demasiado. “Entonces Moisés mandó pregonar por el campamento, diciendo: Ningún hombre ni mujer haga más para la ofrenda del santuario. Así se le impidió al pueblo ofrecer más; pues tenían material abundante para hacer toda la obra, y sobraba”. ¡Qué gran contraste hay comparado con los líderes en el cristianismo en el día de hoy, que pasan gran parte de su tiempo en el radio, que supuestamente es para predicar de Cristo, pidiendo dinero! Tomamos instrucción de este pueblo, pueblo de dura cerviz y rebelde en muchos sentidos, pero generosos para la construcción del tabernáculo. Y eran “generoso de corazón” que es muy importante. No fueron obligados; trajeron con buena gana lo que salía de su corazón.
Esto nos hace pensar lo que Pablo dijo a los corintios, e indudablemente tiene mensaje por nosotros. “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre”. 2 Corintios 9:6-7 También el Señor Jesucristo, cuando estaba aquí en el mundo decía a sus discípulos “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia”. Mateo 10:8 Nosotros no tenemos los dones milagrosos como Jesús daba a sus discípulos, pero si el Señor nos ha dado en su misericordia algo de ingreso, que bueno es si con corazón alegre compartimos con los necesitados y la obra del Señor en la forma que daba los Israelitas.
Se nota también algo bien importante en cuanto la forma de la construcción del tabernáculo. 13 veces en los capítulos 39 y 40 de Éxodo se repite la frase “asimismo hicieron … como Jehová lo había mandado a Moisés”. ¿Cómo es que ahora hay tan poquito interés en lo que enseña la palabra de Dios acerca de la forma de adorar a Dios y reunirnos? Me acuerdo de un amigo cristiano que respetaba mucho por su caminar santificado con el Señor, me contaba como en su iglesia, querían establecer una “iglesia de niños”. Para completar con este proyecto, enviaron algunos diáconos de la iglesia a otra iglesia para ver como ellos lo hicieron y así organizar su propia “iglesia de niños” semejante al patrón que veían en la otra iglesia. Yo no comentaba nada a este amigo, pues sabía que era un cristiano sincero con deseo de honrar al Señor según la luz que tenía, pero pensaba por mí mismo “como es que ni piensan ir a la palabra de Dios para buscar lo que sea la voluntad del Señor”? Es porque saben que en la Biblia no van a encontrar semejante modelo a lo que proponen es sus corazones. Pero la instrucción que recibimos en Apocalipsis 2 y 3 es “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.
Finalmente vemos que establecieron el tabernáculo justo en el aniversario de su partido de Egipto. “En el primer día del mes primero harás levantar el tabernáculo, el tabernáculo de reunión”. Éxodo 40:2 Vemos en esto que nuestra salvación y nuestra adoración a Dios son cosas consecutivas; no se espera el cristiano salvo que no participa en la adoración de su Señor, quien nos amó y se entregó a si mismo por nosotros. Para nosotros la adoración está relacionado con la petición del Señor Jesús en la noche que fue entregado “dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí”. 1 Corintios 11:23-26
28 febrero de 2016