Franjas para recordar los mandamientos de Dios
Antes de escribir, quiero mencionar por su oración el caso del hermano Daniel Hernandez de Ensenada. Acaso conocen su pasado, como un joven rebelde que fue creado en una familia cristiana pero rebelaba contra sus padres y abuelos, hasta el punto de participar en un robo de una tienda. El dueño de aquella tienda estaba armado y tiraba, hiriendo a Daniel tal que quedó paralizado de la cintura para abajo. Desde aquel momento el joven se sometió a la disciplina tan fuerte y acudió al Señor Jesús como su salvador. Daniel ha estado en su cama unos 27 años sin poder caminar pero animándome cada vez que lo visitaba con su entendimiento de los caminos de Dios. Ayer fui a Ensenada para visitarle, ya no en la cama de su casa sino en una clínica donde está sufriendo mucho. Se le tocaba una fuerte infección de su riñón y hace dos semanas le internaron en el hospital. Le operaron, sacando su riñón pero el choque a su sistema ha sido muy fuerte. Ayer lo vi con sus ojos llenos de dolor y no parecía que me conocía. Esta respirando con la ayuda de una máquina y hay tres sueros conectados. Era doloroso para mí pues siempre antes me había saludado con mucho gozo de verme. No sé qué planes tiene el Señor para Daniel pero pido oraciones por él, si el Señor ve bien perseverar su vida por el beneficio de su esposa, sus hijos, y sus dos nietas. Su papa Rafael no ve que, hablando según la naturaleza, hay esperanza que se recupere pero conocemos a un Dios todopoderoso, que es capaz de restaurarle si sea su voluntad.
“Estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron a un hombre que recogía leña en día de reposo. Y los que le hallaron recogiendo leña, lo trajeron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación; y lo pusieron en la cárcel, porque no estaba declarado qué se le había de hacer”.
Dos años habían pasado, por lo menos desde que salieron de Egipto, pidieron y recibieron la ley de Jehová. La ley contenía el mandamiento del sábado. “Acuérdate del día de reposo, para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; más el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”. Éxodo 20:8-11
Acaso dijeron ¿Pues, puede ser trabajo una cosa tan inofensiva de recoger un poco de leña en el día sábado? Pero como alguien ha dicho “La ley no se dobla, solo se quiebra”. Pero no sabían qué hacer con aquel hombre desobediente y así esperaron en Jehová para ver qué era lo que se declaraba se le había de hacer. Moisés había enseñado muchas veces antes como que tenía un corazón de amor y misericordia hacia el pueblo e imagino no quería el juicio contra este hombre. Pero no, no había misericordia. “Y Jehová dijo a Moisés: Irremisiblemente muera aquel hombre; apedréelo toda la congregación fuera del campamento. Entonces lo sacó la congregación fuera del campamento, y lo apedrearon, y murió, como Jehová mandó a Moisés”.
¿Por qué tan fuerte e implacable el juicio contra este hombre, cuando tantas veces antes habían salido palabras tan fuertes contra Jehová de parte de otros, y Dios había respondido con misericordia y perdón? Yo creo que es porque el en caso del hombre que quebró el sábado, estaba haciendo algo que arruinaba el prototipo, el descanso de Dios en la obra de Cristo en la cruz. Hay muchos grupos cristianos que no creen que está mal añadir un poco de obras a la salvación; exigir algo del hombre que haga su parte a añadir a la obra perfecta y completa de Cristo en la cruz. Pero no se puede; Dios es celoso que el hombre no puede hacer NADA para añadir a su salvación. Así los adventistas del séptimo día toman lo que habla de la obra perfecta de Cristo, y el descanso perfecto de Dios cuando el Cordero de Dios “quita el pecado del mundo” y lo hacen un requisito como el hombre trabaje para agradar a Dios.
E capitulo termina hablado de ropa, pero ropa que nos habla a nosotros de Cristo glorificado, nuestro ejemplo y ánimo para andar en obediencia a la palabra, según la voluntad de Dios. “Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y diles que se hagan franjas en los bordes de sus vestidos, por sus generaciones; y pongan en cada franja de los bordes un cordón de azul. Y os servirá de franja, para que cuando lo veáis os acordéis de todos los mandamientos de Jehová, para ponerlos por obra”. No sé de qué les hablaba a los Israelitas del color azul, pero a nosotros nos habla del cielo, donde Cristo ha ido a sentar a la diestra de Dios, esperando el día cuando vuelva a llevarnos a sí mismo en la casa de su padre. Nuestra vida esta allá en los cielos. “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria”. Colosenses 3:1-4 Los fariseos tomaban lo que hablaba de Cristo en la gloria y se gloriaba en ella como si fuera su propia gloria. “Hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí”. Mateo 23:5-7
Así el hombre corrompe lo que es de Dios y lo hace terrenal y egoísta. Quiebra el sábado, arruinando su significado y toman lo que debe de ser para la gloria de Dios y lo hace para la gloria del hombre. ¡O amados amigos, que andemos nosotros con la vista del cielo, donde esta nuestra vida escondida con Cristo en Dios!
29 mayo de 2016