Dios promete enviar su ángel
(33:4) Y oyendo el pueblo esta sensible palabra, vistieron luto, y ninguno se puso sus atavíos: (33:5) Pues Jehová dijo á Moisés: Di á los hijos de Israel: Vosotros sois pueblo de dura cerviz: en un momento subiré en medio de ti, y te consumiré: quítate pues ahora tus atavíos, que yo sabré lo que te tengo de hacer. (33:6) Entonces los hijos de Israel se despojaron de sus atavíos desde el monte Horeb. (33:7) Y Moisés tomó el tabernáculo, y extendiólo fuera del campo, lejos del campo, y llamólo el Tabernáculo del Testimonio. Y fué, que cualquiera que requería á Jehová, salía al tabernáculo del testimonio, que estaba fuera del campo. ( 33:8) Y sucedía que, cuando salía Moisés al tabernáculo, todo el pueblo se levantaba, y estaba cada cual en pie á la puerta de su tienda, y miraban en pos de Moisés, hasta que él entraba en el tabernáculo.
(33:9) Y cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía, y poníase á la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés. (33:10) Y viendo todo el pueblo la columna de nube, que estaba á la puerta del tabernáculo, levantábase todo el pueblo, cada uno á la puerta de su tienda y adoraba. (33:11) Y hablaba Jehová á Moisés cara á cara, como habla cualquiera á su compañero. Y volvíase al campo; mas el joven Josué, su criado, hijo de Nun, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo.
(33:12) Y dijo Moisés á Jehová: Mira, tú me dices á mí: Saca este pueblo: y tú no me has declarado á quién has de enviar conmigo: sin embargo, tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos. (33:13) Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, ruégote que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, porque halle gracia en tus ojos: y mira que tu pueblo es aquesta gente. (33:14) Y él dijo: Mi rostro irá contigo, y te haré descansar. (33:15) Y él respondió: Si tu rostro no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. (33:16) ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en andar tú con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra? (33:17) Y Jehová dijo á Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre. (33:18) El entonces dijo: Ruégote que me muestres tu gloria. (33:19) Y respondióle: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. (33:20) Dijo más: No podrás ver mi rostro: porque no me verá hombre, y vivirá. (33:21) Y dijo aún Jehová: He aquí lugar junto á mí, y tú estarás sobre la peña: (33:22) Y será que, cuando pasare mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado: (33:23) Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro”. Éxodo 33:1–23
“Jehová dijo a Moisés: Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Abraham, Isaac y Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré; y yo enviaré delante de ti el ángel, y echaré fuera al cananeo y al amorreo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo (a la tierra que fluye leche y miel); pero yo no subiré en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino”.
La semana pasada vimos la intercesión de Moisés para el pueblo rebelde e idolatro. Jehová había escuchado su oración y no destruyó al pueblo, pero aquí vemos que por su pecado, Dios todavía no los ha vuelta a aquella posición privilegiada de ser su pueblo. En cierto sentido, por el momento, se les considera como el pueblo de Moisés; “tú y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto”. Pero Jehová había escuchado la oración de Moisés y volvió a prometerles la tierra que fluye leche y miel. Además, Jehová declara a Moisés “yo no subiré en medio de ti”. Sabemos por lo que sigue que Moisés sentía muy fuerte la pérdida de la presencia de Jehová en medio de su pueblo.
“Y Moisés tomó el tabernáculo, y lo levantó lejos, fuera del campamento, y lo llamó el Tabernáculo de Reunión. Y cualquiera que buscaba a Jehová, salía al tabernáculo de reunión que estaba fuera del campamento. Y sucedía que cuando salía Moisés al tabernáculo, todo el pueblo se levantaba, y cada cual estaba en pie a la puerta de su tienda, y miraban en pos de Moisés, hasta que él entraba en el tabernáculo. Cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía y se ponía a la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés”.
Notamos primero que la tienda o tabernáculo que vemos no es el Tabernáculo oficial, pues eso aún no se construía. A lo mejor era la tienda de Moisés, aunque no dice específicamente. Además, no escuchamos ningún mandamiento de Jehová que así se hace así, levantando el tabernáculo fuera del campamento, pero parece ser el discernimiento espiritual de Moisés. Dado la condición del pueblo y el pecado grave que habían cometido, y en pronuncio de Dios que no iba a bendecirlos con su presencia como antes, Moisés entendía que el único lugar santo era “fuera del campamento”.
Vemos después que Jehová bendecía la decisión de Moisés. “Cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía y se ponía a la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés”. Ya que el tabernáculo quedaba afuera, era necesario un ejercicio de corazón salirse a él. “Y cualquiera que buscaba a Jehová, salía al tabernáculo de reunión que estaba fuera del campamento“. Era un ejercicio individual y personal de reconocer que para acercarse a Jehová, era necesario salir del campamento. Y ¿Qué dijo el apóstol muchos años después a los de Israel (los hebreos) que profesaron creer en Cristo? “Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio”. ¿Qué es pues, lo que se compara hoy en día al campamento? Es lo que hoy en día hace la profesión de ser pueblo de Dios, pero rechaza la autoridad de su palabra y su nombre, tal como el pueblo de Israel que en su día pusieron a un lado los reclamos y derechos de Jehová Dios e hicieron su propia forma de adoración. Igualmente como entonces, debe ser el ejercicio individual de cada uno que busca adorar a Dios como los verdaderos adoradores de Juan 4, adorar al Padre en espíritu y en verdad, salir del campamento.
El privilegio que tuvo Moisés en este momento es sin comparación de todo lo anterior. “Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero”. Esto era diferente de todo lo anterior cuando en el momento Jehová hablaba con Moisés, dándole los diez mandamientos en la ley. Aquí eran momentos de comunión e camaradería que no se había conocido antes. Su fe en poner el tabernáculo fuera del campamento tenía su galardón en conocer la presencia y compañerismo de Jehová como nunca. Jehová después confirmaba esta relación cuando su hermano Aarón y su hermana Miriam mostraron envidia de su relación con Dios. “No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa. Cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras”. Números 12:7–8
O queridos hermanos, es este día de ruina del testimonio y debilidad de fe, pienso yo que todavía hay un lugar fuera del campamento donde podemos adorar al padre en espíritu y en verdad. Es un lugar también donde podemos tener la más rica comunión con él.
24 enero de 2016