MEDITACIONES

de     P. F.

Moisés y los terceros y cuartos profecías de Balaam  *

Números 24:1–25*

“(24:1) Y COMO vió Balaam que parecía bien á Jehová que el bendijese á Israel, no fué, como la primera y segunda vez, á encuentro de agüeros, sino que puso su rostro hacia el desierto;  (24:2) Y alzando sus ojos, vió á Israel alojado por sus tribus; y el espíritu de Dios vino sobre él.
(24:3) Entonces tomó su parábola, y dijo:
            Dijo Balaam hijo de Beor,
            Y dijo el varón de ojos abiertos:
(24:4) Dijo el que oyó los dichos de Dios,
            El que vió la visión del Omnipotente;
            Caído, mas abiertos los ojos:
(24:5) ¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob,
            Tus habitaciones, oh Israel!
(24:6) Como arroyos están extendidas,
            Como huertos junto al río,
            Como lináloes plantados por Jehová,
            Como cedros junto á las aguas.
(24:7) De sus manos destilarán aguas,
            Y su simiente será en muchas aguas:
            Y ensalzarse ha su rey más que Agag,
            Y su reino será ensalzado.
(24:8) Dios lo sacó de Egipto;
            Tiene fuerzas como de unicornio:
            Comerá á las gentes sus enemigas,
            Y desmenuzará sus huesos,
            Y asaeteará con sus saetas.
(24:9) Se encorvará para echarse como león,
            Y como leona; ¿quién lo despertará?
            Benditos los que te bendijeren,
            Y malditos los que te maldijeren.

Balaam predice la Estrella del Mesías

(24:10) Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y batiendo sus palmas le dijo: Para maldecir á mis enemigos te he llamado, y he aquí los has resueltamente bendecido ya tres veces.  (24:11) Húyete, por tanto, ahora á tu lugar: yo dije que te honraría, mas he aquí que Jehová te ha privado de honra.  (24:12) Y Balaam le respondió: ¿No lo declaré yo también á tus mensajeros que me enviaste, diciendo:  (24:13) Si Balac me diése su casa llena de plata y oro, yo no podré traspasar el dicho de Jehová para hacer cosa buena ni mala de mi arbitrio; mas lo que Jehová hablare, eso diré yo?  (24:14) He aquí yo me voy ahora á mi pueblo: por tanto, ven, te indicaré lo que este pueblo ha de hacer á tu pueblo en los postrimeros días.
(24:15) Y tomó su parábola, y dijo:
            Dijo Balaam hijo de Beor,
            Dijo el varón de ojos abiertos:
(24:16) Dijo el que oyó los dichos de Jehová,
            Y el que sabe la ciencia del Altísimo,
            El que vió la visión del Omnipotente;
            Caído, mas abiertos los ojos:
(24:17) Verélo, mas no ahora:
            Lo miraré, mas no de cerca:
            Saldrá ESTRELLA de Jacob,
            Y levantaráse cetro de Israel,
            Y herirá los cantones de Moab,
            Y destruirá á todos los hijos de Seth.
(24:18) Y será tomada Edom,
            Será también tomada Seir por sus enemigos,
            E Israel se portará varonilmente.
(24:19) Y el de Jacob se enseñoreará,
            Y destruirá de la ciudad lo que quedare.
(24:20) Y viendo á Amalec, tomó su parábola, y dijo:
            Amalec, cabeza de gentes;
            Mas su postrimería perecerá para siempre.
(24:21) Y viendo al Cineo, tomó su parábola, y dijo:
            Fuerte es tu habitación,
            Pon en la peña tu nido:
(24:22) Que el Cineo será echado,
            Cuando Assur te llevará cautivo.
(24:23) Todavía tomó su parábola, y dijo:
            ¡Ay! ¿quién vivirá cuando hiciere Dios estas cosas?
(24:24) Y vendrán navíos de la costa de Cittim,
            Y afligirán á Assur, afligirán también á Eber:
            Mas él también perecerá para siempre.
(24:25) Entonces se levantó Balaam, y se fué, y volvióse á su lugar: y también Balac se fué por su camino”.  Números 24:1–25


Quiero terminar sobre la profecía de Balaam, notando algo más sobre los últimos dos profecías; una, por la petición de Balac, y el ultimo por mandato de Jehová, aunque Balaam no quiso hacerla, no podía evitar.  Cito en su totalidad la tercera profecía por su hermosura.

“Dijo Balaam hijo de Beor, y dijo el varón de ojos abiertos; dijo el que oyó los dichos de Dios, el que vio la visión del Omnipotente; caído, pero abiertos los ojos: ¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob, tus habitaciones, oh Israel! Como arroyos están extendidas, como huertos junto al río, como áloes plantados por Jehová, como cedros junto a las aguas. De sus manos destilarán aguas, y su descendencia será en muchas aguas; enaltecerá su rey más que Agag, y su reino será engrandecido. Dios lo sacó de Egipto; tiene fuerzas como de búfalo. Devorará a las naciones enemigas, desmenuzará sus huesos, y las traspasará con sus saetas. Se encorvará para echarse como león, y como leona; ¿quién lo despertará? Benditos los que te bendijeren, y malditos los que te maldijeren”.

Muy interesante son las palabras indicando que Balaam era “el varón de ojos abiertos”.  Dios había abierto sus ojos en el capítulo 22 para ver el ángel.  “Entonces Jehová abrió los ojos de Balaam, y vio al ángel de Jehová que estaba en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano. Y Balaam hizo reverencia, y se inclinó sobre su rostro”.  A veces el profeta es llamado “el vidente” pues ve cosas que otros no ven.  Acaso algunos de nosotros hemos querido ser “videntes” y así ver el futuro como Balaam.  (Hay grande ganancia de dinero a través de los que se dicen videntes, metiéndose en el mundo invisible por modos de hechicería incluyendo la lectura de manos, astrología, y otras cosas que el cristiano debe evitar con toda prudencia.) Pero la vista del futuro que vale por nosotros es el futuro explicado en la palabra de Dios.  Balaam, por todo lo que veía, no iba a participar en ello.  Dijo Dios “He aquí yo he salido para resistirte, porque tu camino es perverso delante de mí”.  Me hace recordar del siervo del rey en el tiempo de Eliseo.  “Dijo entonces Eliseo: Oíd palabra de Jehová: Así dijo Jehová: Mañana a estas horas valdrá el seah de flor de harina un siclo, y dos seahs de cebada un siclo, a la puerta de Samaria. Y un príncipe sobre cuyo brazo el rey se apoyaba, respondió al varón de Dios, y dijo: Si Jehová hiciese ahora ventanas en el cielo, ¿sería esto así? Y él dijo: He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello”. 2 Reyes 7:1-2  O amados, ¡tanto mejor es ver las promesas de Dios a través de ojos de fe, que ver con ojos naturales y “no comer de ello”!

¡Pero qué cosa puede ser más bella que las profecías dichos por aquel hombre perverso!  Profetizaba de un rey, que todavía no había aparecido, pero quien nosotros conocemos como Jesús, hijo del rey David, hijo de Hombre, e Hijo de Dios.  Hablaba del futuro glorioso de Israel, algo que indudablemente calentaba el pobre corazón de Moisés, desesperado en varias ocasiones con la terquedad y desobediencia de aquel mismo pueblo.  ¡“Hermosas tiendas”!  Los Salmos nos dice “Pero aborrecieron la tierra deseable; no creyeron a su palabra, antes murmuraron en sus tiendas, y no oyeron la voz de Jehová”. Salmo 106:24-25  Estas tiendas, Moisés conocía demasiado bien.  ¿Pero hermosas tiendas?  Ahh, que bueno por el ver al pueblo del lado de Jehová después de tanta decepción.

Vemos como Balac se molestaba al oir que el mismo, en vez de escuchar la maldición, escuchaba su propia maldición.  “Benditos los que te bendijeren, y malditos los que te maldijeren”.  Respondia a Balaam con ganas de taparle la boca.  “Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y batiendo sus manos le dijo: Para maldecir a mis enemigos te he llamado, y he aquí los has bendecido ya tres veces. Ahora huye a tu lugar; yo dije que te honraría, más he aquí que Jehová te ha privado de honra”.  Ahh, eso quería ahora, pero no iba a ser posible terminar aquí pues Jehová tenía más que decir a través del profeta perverso Balaam, quería o no.  “ven, te indicaré lo que este pueblo ha de hacer a tu pueblo en los postreros días”.

“Y tomó su parábola, y dijo: Dijo Balaam hijo de Beor, dijo el varón de ojos abiertos; dijo el que oyó los dichos de Jehová, y el que sabe la ciencia del Altísimo, el que vio la visión del Omnipotente; caído, pero abiertos los ojos: Lo veré, mas no ahora; lo miraré, mas no de cerca; saldrá ESTRELLA de Jacob, y se levantará cetro de Israel, y herirá las sienes de Moab, y destruirá a todos los hijos de Set”.  Así en unas pocas palabras Balaam profetizó la destrucción del pueblo de Balac, el que quiso maldecir al pueblo de Israel.  La estrella de Jacob, indudablemente, es el Señor Jesús que en aun un poco, ha de levantar el cetro de Israel.

Así terminan las profecías, quizás las más raras que encontramos en el antiguo testamento, dichos por el profeta perverso.  Por nosotros, nos da la confianza de que venga lo que venga, nuestro Dios es omnipotente, e infinito en su gracia.  Sus propósitos han de ser cumplidos, quizás a través de medidas no esperadas.

FELIPE FOURNIER
25 septíembre de 2016