Buscando contestar una pregunta sobre cuáles son los libros abiertos en Apocalipsis 20:12-15, se levantó otras preguntas de otros libros mencionados. Pensaba que sería bueno intentar iluminarnos con la palabra y cosas escritas por hermanos respetados más sobre el tema, antes de continuar nuestro estudio de las últimas palabras de Moisés.
El libro extra que se mencionaba es acaso el mismo libro llamado en Apocalipsis 21:27 “No entrará en ella ninguna cosa sucia, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están escritos en el libro de la vida del Cordero”. Este libro es simplemente llamado “el libro de la vida” o “el libro de los vivientes”. En el Salmo 69 que habla proféticamente de los sufrimientos del Señor Jesucristo de la mano de los hombres, vemos el salmista pidiendo el juicio de Dios sobre tales personas. “Sean raídos del libro de los vivientes, y no sean escritos entre los justos”. Como notamos antes de la intercesión de Moisés por el pueblo después de la adoración del becerro de oro de Aarón, Moisés pidió “que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito. Y Jehová respondió a Moisés: Al que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi libro”.
Entonces la duda que expresaba algunos era eso, que ¿Cómo puede ser que alguien sea borrado del libro de la vida del Cordero? La respuesta tiene que ser, no es posible, pues la salvación es eterna, dependiendo de la obra consumada de Cristo en la cruz. Una vez que pertenecemos a él, nuestros nombres no pueden ser borrados. “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles”. Apocalipsis 3:5
Sin embargo, el verso de Salmos 69 indica que es posible ser raído del libro de los vivientes y los demás versículos como este en Apocalipsis 22:19 “Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro”. Lo que he podido aprender de hermanos más dotados que yo es que este libro, o de la vida o de los vivientes es un registro que contiene nombres escritos, quizás simplemente por ser nacido o posiblemente por hacer profesión de cristianismo (aunque esto obviamente no podía ser posible de los de Salmo 69). Pero se da de entender que uno que es falso profesante, cuyo nombre fue escrito en el libro por sí mismo por ser bautizado o por hacer alguna profesión que no es verdadera, será borrado de aquel libro y no va a ser hallado escrito en el libro de la vida del Cordero. Los nombres escritos allí son salvos para siempre jamás. “Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos”. Lucas 10:20
Esto nos conduce a otro versículo en Daniel 12:1 “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro”. Para mí esto habla del remanente de fe de Israel que ha de ser reunido y protegido para entrar en el milenio y participar del reino con el Cristo, Jesús Señor. Parece ser un libro aparte porque este pueblo tendrá su herencia en la tierra y no en el cielo.
No es mi deseo levantar controversia y si en algo estoy equivocado, quiero estar presto de aprender nuevas cosas más precisas de mis hermanos. Pero creo que forma un estudio interesante y de valor disfrutar en que nuestros nombres “están escritos en el cielo”. “A la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel”. Hebreos 12:23-24 “Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida. Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos”! Filipenses 4:3-4
8 enero de 2017