Continuando con nuestro tema de las últimas palabras de Moisés, vemos este dicho universal y verdad hasta el día de hoy; “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal”. La vida y el bien marchan juntos igual como la muerte y el mal. Es un principio que la Biblia enseña claramente y posiblemente tenemos la tendencia de olvidar su verdad, pensando en eso que el hombre es salvado por gracia y no por obras. Eso también es la pura verdad y algo que para nada debemos soltar pero no es toda la verdad. La gracia de Dios y el gobierno de Dios son cosas que hemos visto en nuestro estudio de la vida de Moisés una y otra vez y el carácter de Dios no es cambiable. Notamos estos versos en Romanos 2; “¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios? ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; porque no hay acepción de personas para con Dios”. Estos son principios universales que el gobierno de Dios recompensa muerte para el mal y vida para el bien. Cierto es también que él que no es nacido de nuevo no puede hacer el bien, pero eso no se considera en los versos mencionados arriba. Otro versículo que enseña este principio está en Gálatas 6:7-9 “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien … ”.
Hay que notar la sinceridad y falta de egoísmo en Moisés; ¡como el anhelaba la bendición de su pueblo! A pesar de lo que hemos estudiado antes, como Moisés anticipaba su carácter de apartar de la senda de seguir a Jehová y obedecerle, les exhorta con amor y bondad en estas sus últimas palabras. “Escoge, pues, la vida…amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días”. ¿No nos hace recordar las palabras del apóstol Pablo a los colosenses? “Vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria”. Colosenses 3:3-4 La declaración de independencia de los Estados Unidos (de Inglaterra) decía que a todo hombre hay derechos garantizados por su Creador que incluyen “la vida, la libertad, y la búsqueda de la felicidad”. Pero la verdad es eso que el hombre perdió los derechos de la vida y libertad cuando escuchaba la voz de Satanás en vez de la voz de Dios y desobedeció. Así la verdad es “él (Jehová) es vida para ti”.
Nosotros que conocemos toda la gracia de Dios, manifestado en el regalo de Jesucristo, hijo de Dios, como el sacrificio perfecto por nuestros pecados, debemos ser mucho más conscientes de lo que debemos a Dios. Como Pablo dijo varias veces en su carta a Tito “presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras”. Tito 2:7 “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente … celoso de buenas obras”. Tito 2:11-14 “Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras”. Tito 3:8 “Y aprendan también los nuestros a ocuparse en buenas obras para los casos de necesidad, para que no sean sin fruto”.
Continuamos la semana que viene con algo más de las últimas palabras de Moisés.
11 diciembre de 2016