(23:14) Y llevólo al campo de Sophim, á la cumbre de Pisga, y edificó siete altares, y ofreció un becerro y un carnero en cada altar. (23:15) Entonces él dijo á Balac: Ponte aquí junto á tu holocausto, y yo iré á encontrar á Dios allí. (23:16) Y Jehová salió al encuentro de Balaam, y puso palabra en su boca, y díjole: Vuelve á Balac, y así has de decir. (23:17) Y vino á él, y he aquí que él estaba junto á su holocausto, y con él los príncipes de Moab: y díjole Balac: ¿Qué ha dicho Jehová?
| (23:18) | Entonces él tomó su parábola, y dijo: | Balac, levántate y oye; | Escucha mis palabras, hijo de Zippor: |
| (23:19) | Dios no es hombre, para que mienta; | Ni hijo de hombre para que se arrepienta: | El dijo, ¿y no hará?; | Habló, ¿y no lo ejecutará? |
| (23:20) | He aquí, yo he tomado bendición: | Y él bendijo, y no podré revocarla. |
| (23:21) | No ha notado iniquidad en Jacob, | Ni ha visto perversidad en Israel: | Jehová su Dios es con él, | Y júbilo de rey en él. |
| (23:22) | Dios los ha sacado de Egipto; | Tiene fuerzas como de unicornio. |
| (23:23) | Porque en Jacob no hay agüero, | Ni adivinación en Israel: | Como ahora, será dicho de Jacob y de Israel: | ¡Lo que ha hecho Dios! |
| (23:24) | He aquí el pueblo, que como león se levantará, | Y como león se erguirá: | No se echará hasta que coma la presa, | Y beba la sangre de los muertos. |
(23:25) Entonces Balac dijo á Balaam: Ya que no lo maldices, ni tampoco lo bendigas. (23:26) Y Balaam respondió, y dijo á Balac: ¿No te he dicho que todo lo que Jehová me dijere, aquello tengo de hacer”? Números 23:11–26
Continuamos nuestra meditación de las hermosas profecías de este malvado Balaam, sabiendo que aunque no directamente contaron en la vida de Moisés, siendo que el mismo estaba enterrado de todas estas palabras, deben haberlo afectado mucho. “Entonces Balac dijo a Balaam: ¿Qué me has hecho? Te he traído para que maldigas a mis enemigos, y he aquí has proferido bendiciones. El respondió y dijo: ¿No cuidaré de decir lo que Jehová ponga en mi boca”? Balac entendía demasiado bien lo que Balaam había dicho en su primera profecía. No había palabra ninguna de la maldición que buscaba y Balac entendía que una bendición para Israel era, en fin, una maldición a él mismo y a su pueblo. “¿Qué me has hecho”?
Quizás con estas palabras de Balaam, llegaríamos de concluir que Balaam de veras era profeta de Jehová, pero vemos más bien por leer cuidadosamente que Balaam no tenía la opción de decir lo que anhelaba decir, que era las maldiciones que Balac buscaba. “Entonces él dijo a Balac: Ponte aquí junto a tu holocausto, y yo iré a encontrar a Dios allí. Y Jehová salió al encuentro de Balaam, y puso palabra en su boca, …”. Hay que notar una de los beneficios de la versión más antigua de Reina Valera 1909. Yo uso casi siempre, como ustedes saben, la edición de 1960 porque su español más moderno me es más fácil entender. Pero la versión 1960 no indica en letras cursivas las palabras puestas por los traductores porque las pensaron necesarias de dar el entendimiento. En la versión 1909 la palabra “a Dios” está en letras cursivas. En otras palabras el verso se lee así en el original “Ponte aquí junto a tu holocausto, y yo iré a encontrar allí”. Balaam realmente no quiso encontrarse con Dios. Quería encontrarse con sus espíritus malos, o sea, demonios. Pero no pudo. “Jehová salió al encuentro de Balaam, y puso palabra en su boca, …”. El hombre propone, pero Dios dispone.
Escuchamos bien las palabras que Jehová puso en la boca de Balaam. Antes dijo “¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo”? pero ahora nos dice cosas aún más positivas para con el pueblo de Israel. “Balac, levántate y oye; escucha mis palabras, hijo de Zipor: Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? He aquí, he recibido orden de bendecir; él dio bendición, y no podré revocarla. No ha notado iniquidad en Jacob, ni ha visto perversidad en Israel. Jehová su Dios está con él, y júbilo de rey en él. Dios los ha sacado de Egipto; tiene fuerzas como de búfalo. Porque contra Jacob no hay agüero, ni adivinación contra Israel. Como ahora, será dicho de Jacob y de Israel: ¡Lo que ha hecho Dios! He aquí el pueblo que como león se levantará, y como león se erguirá; no se echará hasta que devore la presa, y beba la sangre de los muertos”.
¡Qué clase de bendiciones aquí vemos! Podemos imaginar cómo estas palabras cayeron en el alma de Moisés, cuando meditaba sobre la gracia incambiable de Dios, que no se arrepienta de haber escogido un pueblo como el pueblo de Israel. Es una verdad que permanece hasta el día de hoy, aunque hay los que mantienen la doctrina que ha sido llamado “la doctrina del reemplazo”. Esta doctrina enseña que la iglesia ha reemplazado a Israel en los pensamientos y consejos de Dios. Pero no es cierto. Podemos verlo justo aquí en la profecía de Balaam. “Dios no es hombre para que mienta; … él dio bendición … ”. Vemos como Balaam aquí confiesa su decepción de no poder hacer lo que quiso, buscando el premio del dinero de Balac. “él dio bendición, y no podré revocarla”. Quería revocarla, pero no podía.
¡Cuánto iniquidad había notado Moisés en Israel! Pero imaginamos su pensar al oír por el Espíritu de Dios la profecía de Balaam “No ha notado iniquidad en Jacob, ni ha visto perversidad en Israel”. ¿Y que más nosotros, purificados con la sangre preciosa de Cristo? “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”. Romanos 3:23-24 El mismo lugar donde encontramos nuestra posición como destituidos de la gloria de Dios también nos enseña que somos justificados. ¡Justificados! ¡No solo perdonados sino hechos justos en los ojos de Dios! “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios”. 1 Pedro 3:18 Éramos nosotros los injustos, pero ahora hemos sido justificados. Notamos que eso es la obra de Dios, tal como fue para Israel y ha de ser en el futuro como profetizaba Balaam. “Como ahora, será dicho de Jacob y de Israel: ¡Lo que ha hecho Dios”! Balac había dicho en el principio a Balaam “Un pueblo ha salido de Egipto …” pero Balaam dijo “Dios los ha sacado de Egipto”.
“Jehová su Dios está con él, y júbilo de rey en él”. No tenían rey el aquel entonces, solo Moisés como su líder. Llegó el día cuando dijeron “constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones”. 1 Samuel 8:5 Este rey era Saúl, hombre escogido del pueblo, y un fracaso total. Después dijeron “No tenemos más rey que César”. Juan 19:15 La profecía de Balaam hablaba de algo aun futuro “La cual á su tiempo mostrará el Bienaventurado y solo Poderoso, Rey de reyes, y Señor de señores”. 1 Timoteo 6:15 Es el mismo Señor Jesús de quien “ellos gritaron: ¡Fuera, fuera, crucifícale”!
11 septíembre de 2016