Muerte de Moisés
(34:5) Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová. (34:6) Y enterrólo en el valle, en tierra de Moab, enfrente de Bethpeor; y ninguno sabe su sepulcro hasta hoy.
(34:7) Y era Moisés de edad de ciento y veinte años cuando murió: sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor.
(34:8) Y lloraron los hijos de Israel á Moisés en los campos de Moab treinta días: Y así se cumplieron los días del lloro del luto de Moisés.
(34:9) Y Josué hijo de Nun fué lleno de espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él: y los hijos de Israel le obedecieron, é hicieron como Jehová mandó á Moisés.
(34:10) Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, á quien haya conocido Jehová cara á cara; (34:11) En todas las señales y prodigios que le envió Jehová á hacer en tierra de Egipto á Faraón, y á todos sus siervos, y á toda su tierra; (34:12) Y en toda aquella mano esforzada, y en todo el espanto grande que causó Moisés á ojos de todo Israel”. Deuteronomio 34:1–12
Hoy día terminamos nuestro estudio de la vida, las oraciones, las bendiciones, y el canto de este amado y distinguido siervo de Jehová, Moisés.
“Subió Moisés de los campos de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que está enfrente de Jericó; y le mostró Jehová toda la tierra de Galaad hasta Dan, todo Neftalí, y la tierra de Efraín y de Manasés, toda la tierra de Judá hasta el mar occidental; el Neguev, y la llanura, la vega de Jericó, ciudad de las palmeras, hasta Zoar. Y le dijo Jehová: Esta es la tierra de que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré”.
Vemos aquí la gracia de Jehová, premiando a su fiel siervo la vista más extensa de la tierra, una vista quizás que los israelitas, por su incredulidad, nunca realizaron y no han realizado hasta el día de hoy. Pero no podemos ignorar que también tenía que obrar en la vida de Moisés el gobierno de Dios. “Te he permitido verla con tus ojos, mas no pasarás allá”. “Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado”. Números 20:12 “También le irritaron en las aguas de Meriba; y le fue mal a Moisés por causa de ellos, porque hicieron rebelar a su espíritu, y habló precipitadamente con sus labios”. Salmos 106:32-33
Así somos recordados que aunque el juicio eternal por nuestros pecados ha sido eternamente levantado por la muerte y redención hecho en la cruz de Calvario por nuestro Señor Jesucristo, estamos siempre bajo el gobierno de Dios. “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador”? 1 Pedro 4:17-18 “Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo”. Hebreos 12:5 No hubo siervo más fiel que Moisés, pero aun él fue sujeto al gobierno de Jehová. ¿Cuánto más nosotros, la casa de Dios, en el día de la gracia somos sujetos a su disciplina? “Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina”? Salvos somos por la gracia, para estar en el cielo, hijos de Dios y miembros del cuerpo de Cristo. Pero como hijos, somos sujetos a su gobierno y disciplina en nuestras vidas.
Moisés murió en la plena facultad de sus esfuerzos. “Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor”. Su vida era de tres épocas; cuarenta años en Egipto aprendiendo la sabiduría de los hombres que el hombre es preeminente y que él era algo; cuarenta años en el desierto aprendiendo que Dios era todo y él no era nada; y cuarenta años en el desierto con el pueblo de Dios aprendiendo que el hombre en si es corrupto y rebelde, pero Dios es soberano, competente y potente para cumplir sus propósitos a pesar de la rebeldía del hombre.
Pero aunque Moisés murió en nuestro capitulo y fue sepultado por Jehová (sin duda para que el pueblo no haría lugar de adoración corrupta a su sepulcro), no es el último lugar que vemos a Moisés. “tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar. Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente. Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías; quienes aparecieron rodeados de gloria, y hablaban de su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén”. Lucas 9:28-31 ¿Perdió entonces la tierra? En aquel tiempo sí, pero acá en Lucas 9 vemos al amado siervo de Dios, conversando con el Señor Jesús por el tema tan preciosa a nosotros, su partida que iba a cumplir en Jerusalén, la muerte en la cruz. Así despedimos al sujeto de nuestro tema de mucho tiempo, el siervo de Jehová sobresaliente en el antiguo testamento, Moisés.
Espero tener sugerencias de otro tema o temas para seguir en el futuro, si el Señor quiere.
26 febrero de 2017