La Bendición de Moisés, parte 2 *
| “(33:13) |
Y á José dijo: |
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Bendita de Jehová su tierra, |
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Por los regalos de los cielos, por el rocío, |
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Y por el abismo que abajo yace, |
| (33:14) |
Y por los regalados frutos del sol, |
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Y por los regalos de las influencias de las lunas, |
| (33:15) |
Y por la cumbre de los montes antiguos, |
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Y por los regalos de los collados eternos, |
| (33:16) |
Y por los regalos de la tierra y su plenitud; |
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Y la gracia del que habitó en la zarza |
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Venga sobre la cabeza de José, |
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Y sobre la mollera del apartado de sus hermanos. |
| (33:17) |
El es aventajado como el primogénito de su toro, |
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Y sus cuernos, cuernos de unicornio: |
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Con ellos acorneará los pueblos juntos hasta los fines de la tierra: |
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Y estos son los diez millares de Ephraim, |
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Y estos los millares de Manasés. |
| (33:18) |
Y á Zabulón dijo: |
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Alégrate, Zabulón, cuando salieres: |
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Y tu Issachâr, en tus tiendas. |
| (33:19) |
Llamarán los pueblos al monte: |
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Allí sacrificarán sacrificios de justicia: |
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Por lo cual chuparán la abundancia de los mares, |
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Y los tesoros escondidos de la arena. |
| (33:20) |
Y a Gad dijo: |
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Bendito el que hizo ensanchar á Gad: |
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Como león habitará, |
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Y arrebatará brazo y testa. |
| (33:21) |
Y él se ha provisto de la parte primera, |
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Porque allí una porción del legislador fuéle reservada, |
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Y vino en la delantera del pueblo; |
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La justicia de Jehová ejecutará, |
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Y sus juicios con Israel. |
| (33:22) |
Y á Dan dijo: |
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Dan, cachorro de león: |
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Saltará desde Basán. |
| (33:23) |
Y á Nephtalí dijo: |
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Nephtalí, saciado de benevolencia, |
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Y lleno de la bendición de Jehová, |
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Posee el occidente y el mediodía, |
| (33:24) |
Y á Aser dijo: |
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Bendito Aser en hijos: |
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Agradable será á sus hermanos, |
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Y mojará en aceite su pie. |
| (33:25) |
Hierro y metal tu calzado, |
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Y como tus días tu fortaleza. |
| (33:26) |
No hay como el Dios de Jeshurun, |
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Montado sobre los cielos para tu ayuda, |
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Y sobre las nubes con su grandeza. |
| (33:27) |
El eterno Dios es tu refugio |
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Y acá abajo los brazos eternos; |
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El echará de delante de ti al enemigo, |
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Y dirá: Destruye. |
| (33:28) |
E Israel, fuente de Jacob, habitará confiado solo, |
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En tierra de grano y de vino: |
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También sus cielos destilarán rocío. |
| (33:29) |
Bienaventurado tú, oh Israel, |
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¿Quién como tú, |
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Pueblo salvo por Jehová, |
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Escudo de tu socorro, |
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Y espada de tu excelencia? |
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Así que tus enemigos serán humillados, |
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Y tú hollarás sobre sus alturas.” |
Deuteronomio 33:13–29
“Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos. Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración? ... Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios”. Romanos 11:11-12, 29
Lo he mencionado una y otra vez pero vuelvo a repetir que lo que estamos leyendo aquí de la bendición de Moisés todavía ha de tener su cumplimiento. ¿Por qué? Pues, ¡porque los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables! Da pena pensar que tantos hoy en día, muchos que son a la verdad cristianos sinceros, consideran que Dios haya revocado sus promesas a Jose como los tales vemos aquí en nuestro estudio de la bendición de Moisés y también en la bendición de Jacob.
“A José dijo: Bendita de Jehová sea tu tierra, con lo mejor de los cielos, con el rocío, y con el abismo que está abajo. Con los más escogidos frutos del sol, con el rico producto de la luna, con el fruto más fino de los montes antiguos, con la abundancia de los collados eternos, y con las mejores dádivas de la tierra y su plenitud; y la gracia del que habitó en la zarza venga sobre la cabeza de José, y sobre la frente de aquel que es príncipe entre sus hermanos”.
No toma tanta sabiduría y discernimiento notar como se relaciona las bendiciones prometidas a Jose con la tierra. Las bendiciones de la iglesia, a comparación son celestiales. “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo”. Efesios 1:3 Pero a la vez es interesante ver que Moisés vuelve en su bendición a la zarza “la gracia del que habitó en la zarza”. Es el pasado (habitó y no habita), y Moisés no hubiera entendido que la zarza de su memoria “una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía” (Éxodo 3:2) era un prototipo de lo que Cristo iba a cumplir en la cruz. El fuego habla del juicio de Dios y en la zarza vemos el Señor Jesús sufriendo la ira de Dios sobre la cruz, y saliendo triunfante en la resurrección. “La zarza no se consumía”. Así Cristo, al entregar su espíritu en la cruz dijo, “Consumado es”. Juan 19:30 Pero Cristo es resucitado; ya no habita en la zarza. Era una obra perfecta, una vez hecha por la nación de Israel e igual por la iglesia en el día del evangelio y de la salvación.
Comparamos la bendición de Jacob con la de Moisés. Prefiero la edición 1909 por su uso de la palabra “Nazareo”. “Las bendiciones de tu padre fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores: Hasta el término de los collados eternos serán sobre la cabeza de José, y sobre la mollera del Nazareo de sus hermanos”. Génesis 49:26 Otra vez, la versión antigua de nuestro capitulo, verso 16 “Y por los regalos de la tierra y su plenitud; y la gracia del que habitó en la zarza venga sobre la cabeza de José, y sobre la mollera del apartado de sus hermanos”. ¿Qué leemos de Jesús en Mateo 2? “y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno”. Vemos su significado claramente “apartado de sus hermanos”. ¿Hubo otro hombre más apartado de sus hermanos que el Señor Jesús? “Porque ni aun sus hermanos creían en él”. Juan 7:5 “Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos”. Hebreos 7:26 Así aquí escondido en la bendición de Moisés tenemos profetizado la venida del Mesías, el Cristo, por cuya llaga fuimos nosotros (y la nación de Israel en aquel día aun futuro) curados. “¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían”. Lucas 24:26-27
Continuando con nuestro capítulo, “A Zabulón dijo: Alégrate, Zabulón, cuando salieres; y tú, Isacar, en tus tiendas. Llamarán a los pueblos a su monte; allí sacrificarán sacrificios de justicia, por lo cual chuparán la abundancia de los mares, y los tesoros escondidos de la arena”. Algunos han sugerido que “los tesoros escondidos de la arena” refiere al petróleo que se ha descubierto en los últimos cien años en el medio este. Yo dudo de eso porque no pienso que en el milenio, van a usar motores de gasolina o diésel sino animales, pues la población de la tierra va a ser muy disminuida pese que en la gran tribulación, habrá muchos muertos y los cristianos habrán sido trasladados todos antes.
Dios mediante terminaremos este capítulo la semana que viene. Ya que hemos casi terminado con la vida de Moisés, espero que haya sugerencias acerca de otros temas para nuestro ánimo y edificación.
FELIPE FOURNIER
12 febrero de 2017