MEDITACIONES

de     P. F.

La bendición de Moisés  *

Deuteronomio 33:1–29; Génesis 49:1–33*

Bendición de las doce tribus

“(33:1)  Y ESTA es la bendición con la cual bendijo Moisés varón de Dios á los hijos de Israel, antes que muriese.  
(33:2) Y dijo:
            Jehová vino de Sinaí,
            Y de Seir les esclareció;
            Resplandeció del monte de Parán,
            Y vino con diez mil santos:
            A su diestra la ley de fuego para ellos.
(33:3) Aun amó los pueblos;
            Todos sus santos en tu mano:
            Ellos también se llegaron á tus pies:
            Recibieron de tus dichos.
(33:4) Ley nos mandó Moisés,
            Heredad á la congregación de Jacob.
(33:5) Y fué rey en Jeshurun,
            Cuando se congregaron las cabezas del pueblo
            Con las tribus de Israel.
(33:6) Viva Rubén, y no muera;
            Y sean sus varones en número.
(33:7) Y esta bendición para Judá. Dijo así:
            Oye, oh Jehová, la voz de Judá,
            Y llévalo á su pueblo;
            Sus manos le basten,
            Y tú seas ayuda contra sus enemigos.
(33:8) Y a Leví dijo:
            Tu Thummim y tu Urim, con tu buen varón
            Al cual tentaste en Massa,
            Y le hiciste reñir en las aguas de la rencilla;
(33:9) El que dijo á su padre y á su madre: Nunca los vi:
            Ni conoció á sus hermanos,
            Ni conoció á sus hijos:
            Por lo cual ellos guardarán tus palabras,
            Y observarán tu pacto.
(33:10) Ellos enseñarán tus juicios á Jacob,
            Y tu ley á Israel;
            Pondrán el perfume delante de ti,
            Y el holocausto sobre tu altar.
(33:11) Bendice, oh Jehová, lo que hicieren,
            Y recibe con agrado la obra de sus manos:
            Hiere los lomos de sus enemigos,
            Y de los que le aborrecieren; para que nunca se levanten.
(33:12) Y á Benjamín dijo:
            El amado de Jehová habitará confiado cerca de él:
            Cubrirálo siempre,
            Y entre sus hombros morará.
(33:13) Y á José dijo:
            Bendita de Jehová su tierra,
            Por los regalos de los cielos, por el rocío,
            Y por el abismo que abajo yace,
(33:14) Y por los regalados frutos del sol,
            Y por los regalos de las influencias de las lunas,
(33:15) Y por la cumbre de los montes antiguos,
            Y por los regalos de los collados eternos,
(33:16) Y por los regalos de la tierra y su plenitud;
            Y la gracia del que habitó en la zarza
            Venga sobre la cabeza de José,
            Y sobre la mollera del apartado de sus hermanos.
(33:17) El es aventajado como el primogénito de su toro,
            Y sus cuernos, cuernos de unicornio:
            Con ellos acorneará los pueblos juntos hasta los fines de la tierra:
            Y estos son los diez millares de Ephraim,
            Y estos los millares de Manasés.
(33:18) Y á Zabulón dijo:
            Alégrate, Zabulón, cuando salieres:
            Y tu Issachâr, en tus tiendas.
(33:19) Llamarán los pueblos al monte:
            Allí sacrificarán sacrificios de justicia:
            Por lo cual chuparán la abundancia de los mares,
            Y los tesoros escondidos de la arena.
(33:20) Y a Gad dijo:
            Bendito el que hizo ensanchar á Gad:
            Como león habitará,
            Y arrebatará brazo y testa.
(33:21) Y él se ha provisto de la parte primera,
            Porque allí una porción del legislador fuéle reservada,
            Y vino en la delantera del pueblo;
            La justicia de Jehová ejecutará,
            Y sus juicios con Israel.
(33:22) Y á Dan dijo:
            Dan, cachorro de león:
            Saltará desde Basán.
(33:23) Y á Nephtalí dijo:
            Nephtalí, saciado de benevolencia,
            Y lleno de la bendición de Jehová,
            Posee el occidente y el mediodía,
(33:24) Y á Aser dijo:
            Bendito Aser en hijos:
            Agradable será á sus hermanos,
            Y mojará en aceite su pie.
(33:25) Hierro y metal tu calzado,
            Y como tus días tu fortaleza.
(33:26) No hay como el Dios de Jeshurun,
            Montado sobre los cielos para tu ayuda,
            Y sobre las nubes con su grandeza.
(33:27) El eterno Dios es tu refugio
            Y acá abajo los brazos eternos;
            El echará de delante de ti al enemigo,
            Y dirá: Destruye.
(33:28) E Israel, fuente de Jacob, habitará confiado solo,
            En tierra de grano y de vino:
            También sus cielos destilarán rocío.
(33:29) Bienaventurado tú, oh Israel,
            ¿Quién como tú,
            Pueblo salvo por Jehová,
            Escudo de tu socorro,
            Y espada de tu excelencia?
            Así que tus enemigos serán humillados,
            Y tú hollarás sobre sus alturas.
 Deuteronomio 33:1–29


“(49:1) Y LLAMO Jacob á sus hijos, y dijo: Juntaos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los postreros días.
(49:2) Juntaos y oid, hijos de Jacob;
            Y escuchad á vuestro padre Israel.
(49:3) Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza, y el principio de mi vigor;
            Principal en dignidad, principal en poder.
(49:4) Corriente como las aguas, no seas el principal;
            Por cuanto subiste al lecho de tu padre:
            Entonces te envileciste, subiendo á mi estrado.
(49:5) Simeón y Leví, hermanos:
            Armas de iniquidad sus armas.
(49:6) En su secreto no entre mi alma,
            Ni mi honra se junte en su compañía;
            Que en su furor mataron varón,
            Y en su voluntad arrancaron muro.
(49:7) Maldito su furor, que fué fiero;
            Y su ira, que fué dura:
            Yo los apartaré en Jacob,
            Y los esparciré en Israel.
(49:8) Judá, alabarte han tus hermanos:
            Tu mano en la cerviz de tus enemigos:
            Los hijos de tu padre se inclinarán á ti.
(49:9) Cachorro de león Judá:
            De la presa subiste, hijo mío:
            Encorvóse, echóse como león,
            Así como león viejo; ¿quién lo despertará?
(49:10) No será quitado el cetro de Judá,
            Y el legislador de entre sus piés,
            Hasta que venga Shiloh;
            Y á él se congregarán los pueblos.
(49:11) Atando á la vid su pollino,
            Y á la cepa el hijo de su asna,
            Lavó en el vino su vestido,
            Y en la sangre de uvas su manto:
(49:12) Sus ojos bermejos del vino,
            Y los dientes blancos de la leche.
(49:13) Zabulón en puertos de mar habitará,
            Y será para puerto de navíos;
            Y su término hasta Sidón.
(49:14) Issachâr, asno huesudo
            Echado entre dos tercios:
(49:15) Y vió que el descanso era bueno,
            Y que la tierra era deleitosa;
            Y bajó su hombro para llevar,
            Y sirvió en tributo.
(49:16) Dan juzgará á su pueblo,
            Como una de las tribus de Israel.
(49:17) Será Dan serpiente junto al camino,
            Cerasta junto á la senda,
            Que muerde los talones de los caballos,
            Y hace caer por detrás al cabalgador de ellos.
(49:18) Tu salud esperé, oh Jehová.
(49:19) Gad, ejército lo acometerá;
            Mas él acometerá al fin.
(49:20) El pan de Aser será grueso,
            Y él dará deleites al rey.
(49:21) Nephtalí, sierva dejada,
            Que dará dichos hermosos.
(49:22) Ramo fructífero José,
            Ramo fructífero junto á fuente,
            Cuyos vástagos se extienden sobre el muro.
(49:23) Y causáronle amargura,
            Y asaeteáronle,
            Y aborreciéronle los archeros:
(49:24) Mas su arco quedó en fortaleza,
            Y los brazos de sus manos se corroboraron
            Por las manos del Fuerte de Jacob,
            (De allí el pastor, y la piedra de Israel,)
(49:25) Del Dios de tu padre, el cual te ayudará,
            Y del Omnipotente, el cual te bendecirá
            Con bendiciones de los cielos de arriba,
            Con bendiciones del abismo que está abajo,
            Con bendiciones del seno y de la matriz.
(49:26) Las bendiciones de tu padre
            Fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores:
            Hasta el término de los collados eternos
            Serán sobre la cabeza de José,
            Y sobre la mollera del Nazareo de sus hermanos.
(49:27) Benjamín, lobo arrebatador:
            A la mañana comerá la presa,
            Y á la tarde repartirá los despojos.

(49:28) Todos estos fueron las doce tribus de Israel: y esto fué lo que su padre les dijo, y bendíjolos; á cada uno por su bendición los bendijo.  (49:29) Mandóles luego, y díjoles: Yo voy á ser reunido con mi pueblo: sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Ephrón el Hetheo;  (49:30) En la cueva que está en el campo de Macpela, que está delante de Mamre en la tierra de Canaán, la cual compró Abraham con el mismo campo de Ephrón el Hetheo, para heredad de sepultura.  (49:31) Allí sepultaron á Abraham y á Sara su mujer; allí sepultaron á Isaac y á Rebeca su mujer; allí también sepulté yo á Lea.  (49:32) La compra del campo y de la cueva que está en él, fué de los hijos de Heth.  (49:33) Y como acabó Jacob de dar órdenes á sus hijos, encogió sus pies en la cama, y espiró: y fué reunido con sus padres”.  Génesis 49:1–33


“Esta es la bendición con la cual bendijo Moisés varón de Dios a los hijos de Israel, antes que muriese”.

Hemos leído las últimas palabras y el canto de Moisés y ahora llegamos a su última bendición.  “Jehová vino de Sinaí, y de Seir les esclareció; resplandeció desde el monte de Parán, y vino de entre diez millares de santos, con la ley de fuego a su mano derecha. Aun amó a su pueblo; todos los consagrados a él estaban en su mano; por tanto, ellos siguieron en tus pasos, recibiendo dirección de ti …”.

Es muy precioso ver aquí las palabras que confunden a la mente humana “aun amó a su pueblo”.  Es algo que no se entiende, que Jehová, después de toda la desobediencia y rebeldía del pueblo, declara a través del siervo Moisés (que les conocía mejor que cualquier otro) “aun amó a su pueblo”.  ¿Nos sorprende entonces, después de otro mil años de la idolatría, indiferencia, y pecado de Israel, que se declara en el último libro del antiguo testamento “Profecía de la palabra de Jehová contra Israel, por medio de Malaquías. Yo os he amado, dice Jehová …”?  No lo creían, pues respondieron “¿En qué nos amaste”?  Pero respondió Jehová “dice Jehová. Y amé a Jacob …”.  Nos hace recordar de las palabras del profeta Jeremías, profetizando en los días más oscuras de la nación “Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado”. Jeremías 31:3  ¿Es menos cierto de nosotros, miembros del cuerpo de Cristo, e hijos de Dios por fe en Jesucristo?  ¡Claro que no!  El amor de Dios es aún más conocido y cierto por nosotros.  “… para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado”. Juan 17:23  Somos nosotros amados por Dios padre con el mismo amor que el padre tiene por su hijo.

Creo que vale la pena meditar en el contraste entre esta bendición de Moisés y la última profecía de Jacob, que se encuentra en Génesis 49.  Más que todo, Jacob medita sobre la historia y los hechos de sus hijos, empezando con su primogénito Rubén, que por fornicación con la mujer de su padre, perdió las bendiciones del primogénito.  La doble porción era entonces sobre la cabeza de Jose y no de Rubén.  Pero Moisés no habla palabra ninguna de la triste historia de Rubén.  “Viva Rubén, y no muera; y no sean pocos sus varones”.  Dijo el Señor Jesús “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.  Juan 10:10

La más grande contradicción está en la bendición de Leví.  Si leemos otra vez en Génesis 49, vemos algo sumamente solemne y triste con los dos hermanos, Simeón y Leví.  Estos dos hermanos fueron notarios por su violencia y crueldad.  “Simeón y Leví son hermanos; armas de iniquidad sus armas. En su consejo no entre mi alma, ni mi espíritu se junte en su compañía. Porque en su furor mataron hombres, y en su temeridad desjarretaron toros. Maldito su furor, que fue fiero; y su ira, que fue dura. Yo los apartaré en Jacob, y los esparciré en Israel”.  ¿Puede haber redención por tales como Simeón y Leví?  Si recordamos el llamamiento de Moisés cuando el pueblo de Israel adoraba el becerro de bronce “se puso Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está por Jehová? Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Leví”.  ¿Y Simeón?  ¿Dónde estaba el?  Aparentemente adorando al ídolo junto con otros.  Fue la gracia soberana de Jehová que separó a Leví de su triste pasado para estar con Moisés en contra la idolatría.  Así vemos ahora la bendición de Moisés, un cambio completo de la maldición de Jacob hace tantos años.  “A Leví dijo: Tu Tumim y tu Urim sean para tu varón piadoso, a quien probaste en Masah, con quien contendiste en las aguas de Meriba, quien dijo de su padre y de su madre: Nunca los he visto; y no reconoció a sus hermanos, ni a sus hijos conoció; pues ellos guardaron tus palabras, y cumplieron tu pacto. Ellos enseñarán tus juicios a Jacob, y tu ley a Israel; pondrán el incienso delante de ti, y el holocausto sobre tu altar. Bendice, oh Jehová, lo que hicieren, y recibe con agrado la obra de sus manos; hiere los lomos de sus enemigos, y de los que lo aborrecieren, para que nunca se levanten”.  ¡Hermoso cambio!  No se menciona a Simeón nada en la bendición de Moisés pero se nota después que era una tribu relacionada a menudo con la idolatría.

“A Benjamín dijo: El amado de Jehová habitará confiado cerca de él; lo cubrirá siempre, y entre sus hombros morará”.  ¿Hay comentario necesario sobre palabras tan sencillas y hermosas?  ¿No nos habla tiernamente del lugar que Cristo quiere gozar con cada uno de nosotros?  “Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso”.  Lucas 15:5

Si Dios quiere, veremos un poco más en esta bendición la semana que viene.

FELIPE FOURNIER
5 febrero de 2017