Moisés y Aarón visitan á Faraón
(5:5) Dijo también Faraón: He aquí el pueblo de la tierra es ahora mucho, y vosotros les hacéis cesar de sus cargos. (5:6) Y mandó Faraón aquel mismo día á los cuadrilleros del pueblo que le tenían á su cargo, y á sus gobernadores, diciendo: (5:7) De aquí adelante no daréis paja al pueblo para hacer ladrillo, como ayer y antes de ayer; vayan ellos y recojan por sí mismos la paja: (5:8) Y habéis de ponerles la tarea del ladrillo que hacían antes, y no les disminuiréis nada; porque están ociosos, y por eso levantan la voz diciendo: Vamos y sacrificaremos á nuestro Dios. (5:9) Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan á palabras de mentira.
(5:10) Y saliendo los cuadrilleros del pueblo y sus gobernadores, hablaron al pueblo, diciendo: Así ha dicho Faraón: Yo no os doy paja. (5:11) Id vosotros, y recoged paja donde la hallareis; que nada se disminuirá de vuestra tarea. (5:12) Entonces el pueblo se derramó por toda la tierra de Egipto á coger rastrojo en lugar de paja. (5:13) Y los cuadrilleros los apremiaban, diciendo: Acabad vuestra obra, la tarea del día en su día, como cuando se os daba paja. (5:14) Y azotaban á los capataces de los hijos de Israel, que los cuadrilleros de Faraón habían puesto sobre ellos, diciendo: ¿Por qué no habéis cumplido vuestra tarea de ladrillo ni ayer ni hoy, como antes?
(5:15) Y los capataces de los hijos de Israel vinieron á Faraón, y se quejaron á él, diciendo: ¿Por qué lo haces así con tus siervos? (5:16) No se da paja á tus siervos, y con todo nos dicen: Haced el ladrillo. Y he aquí tus siervos son azotados, y tu pueblo cae en falta. (5:17) Y él respondió: Estáis ociosos, sí, ociosos, y por eso decís: Vamos y sacrifiquemos á Jehová. (5:18) Id pues ahora, y trabajad. No se os dará paja, y habéis de dar la tarea del ladrillo. (5:19) Entonces los capataces de los hijos de Israel se vieron en aflicción, habiéndoseles dicho: No se disminuirá nada de vuestro ladrillo, de la tarea de cada día.
(5:20) Y encontrando á Moisés y á Aarón, que estaban á la vista de ellos cuando salían de Faraón, (5:21) Dijéronles: Mire Jehová sobre vosotros, y juzgue; pues habéis hecho heder nuestro olor delante de Faraón y de sus siervos, dándoles el cuchillo en las manos para que nos maten. (5:22) Entonces Moisés se volvió á Jehová, y dijo: Señor, ¿por qué afliges á este pueblo? ¿para qué me enviaste? (5:23) Porque desde que yo vine á Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido á este pueblo; y tú tampoco has librado á tu pueblo”. Éxodo 5:1–23
“Después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón y le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto. Y Faraón respondió: ¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel”.
“¿Quién es Jehová?” pronuncia el arrogante y orgullos rey de Egipto. Tales palabras fuertes de incredulidad acaso hubieran afectado muchas personas pero no afectaban a Moisés, pues Dios le había preparado de antemano. “Mas yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino por mano fuerte. Pero yo extenderé mi mano, y heriré a Egipto con todas mis maravillas que haré en él, y entonces os dejará ir”. Éxodo 3:19-20
Dios a nosotros nos ha dado la profecía para que no nos sorprenderíamos viendo al mundo yendo mal en peor. Yo de verdad esperaba que para el beneficio de los Estados Unidos, el corte más alto en el país condenara el matrimonio entre miembros del mismo sexo, pero no me he sorprendido mucho que así no ha resultado. La maldad sigue creciendo, el mundo preparándose para el juicio de Dios que va a caer sobre los que dicen “¿Quién es Jesús?”. Así dijo Nabal, el marido de Abigail acerca de David. “Y Nabal respondió a los jóvenes enviados por David, y dijo: ¿Quién es David? ¿y quién es el hijo de Isaí? Muchos siervos hay hoy que huyen de sus señores. ¿He de tomar yo ahora mi pan, mi agua, y la carne que he preparado para mis esquiladores, y darla a hombres que no sé de dónde son”? 1 Samuel 25:10
Así a su peligro Faraón negaba el poder de Jehová y Nabal negaba el rey ungido de Jehová. El mundo niega hoy en día los derechos de Dios en este mundo, dando al hombre el derecho de hacer todo lo que le da la gana. Pero sabemos que Dios va a tener la última palabra. Los homosexuales de Sodoma en el día de Lot cayeron debajo el juicio de Dios. Faraón también sufría la perdida de todo, incluso su propia vida en su rechazo de los derechos de Jehová. Los Estados Unidos, junto con muchas otras naciones, van a caer tarde o temprano debajo del mismo juicio de Dios. Podemos confiar que Dios no va a ser burlado. “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. Gálatas 6:7
“Entonces el rey de Egipto les dijo: Moisés y Aarón, ¿por qué hacéis cesar al pueblo de su trabajo? Volved a vuestras tareas. Dijo también Faraón: He aquí el pueblo de la tierra es ahora mucho, y vosotros les hacéis cesar de sus tareas”. Acaso vemos aquí una ilustración de un pecador que recién empieza de entender su condición de esclavo a Satanás y anhela ser librado. Satanás renueva entonces sus esfuerzos para engañarle y esclavizarle aún más, ocupándole tanto que no tiene tiempo o ánimo para reflexionar y considerar su condición. Faraón aumentaba su tarea y su aflicción y resultaba en un grito de miseria y frustración del pueblo, acusando a Moisés que hiciera su vida peor. Así acaso el pecador, conociendo ya su condición llega a ser más miserable que nunca. Acaso dijera “mejor hubiera sido nunca escuchar de Dios pues me siento peor que nunca”.
“Entonces los capataces de los hijos de Israel se vieron en aflicción, al decírseles: No se disminuirá nada de vuestro ladrillo, de la tarea de cada día. Y encontrando a Moisés y a Aarón, que estaban a la vista de ellos cuando salían de la presencia de Faraón, les dijeron: Mire Jehová sobre vosotros, y juzgue; pues nos habéis hecho abominables delante de Faraón y de sus siervos, poniéndoles la espada en la mano para que nos maten”. Estas palabras deberían haber sido muy difíciles para Moisés aguantar, escuchando que él era culpable de hacer la vida peor del pueblo de Israel. Clamaba a Jehová Moisés en la angustia de su alma; “Entonces Moisés se volvió a Jehová, y dijo: Señor, ¿por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste? Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido a este pueblo; y tú no has librado a tu pueblo”.
Le faltaba todavía a Moisés la fe necesaria para creer que Jehová iba a librar el pueblo después de castigarle a Faraón. Acusaba a Jehová de haber afligido a su pueblo, pero no fue cierto. Fue la mano cruel de Faraón. A pesar de la queja de Moisés, Dios le trata en misericordia y gracia, aguantando sus quejas para la más gran bendición en el futuro. Confiemos nosotros en la gracia de Dios que nos va a librar de este mundo en un día no muy lejano. Mientras tanto, tal como Israel, que aprendamos aborrecer a este mundo que no es nuestro descanso.
28 junio de 2015