MEDITACIONES

de     P. F.

La Promesa de Dios renovada para Abram  *

Génesis 17, Romanos 4 *

El pacto y las circumcisión

(17:1) Y SIENDO Abram de edad de noventa y nueve años, aparecióle Jehová, y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí, y sé perfecto.  (17:2) Y pondré mi pacto entre mí y ti, y multiplicarte he mucho en gran manera.  (17:3) Entonces Abram cayó sobre su rostro, y Dios habló con él diciendo:  (17:4) Yo, he aquí mi pacto contigo: Serás padre de muchedumbre de gentes:  (17:5) Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.  (17:6) Y multiplicarte he mucho en gran manera, y te pondré en gentes, y reyes saldrán de ti.   (17:7) Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu simiente después de ti en sus generaciones, por alianza perpetua, para serte á ti por Dios, y á tu simiente después de ti.  (17:8) Y te daré á ti, y á tu simiente después de ti, la tierra de tus peregrinaciones, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.  
(17:9) Dijo de nuevo Dios á Abraham: Tú empero guardarás mi pacto, tú y tu simiente después de ti por sus generaciones.  (17:10) Este será mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu simiente después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.  (17:11) Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros.  (17:12) Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones: el nacido en casa, y el comprado á dinero de cualquier extranjero, que no fuere de tu simiente.  (17:13) Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero: y estará mi pacto en vuestra carne para alianza perpetua. Gen 17:14) Y el varón incircunciso que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será borrada de su pueblo; ha violado mi pacto.  
(17:15) Dijo también Dios á Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, mas Sara será su nombre.  (17:16) Y bendecirla he, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá á ser madre de naciones; reyes de pueblos serán de ella.  
(17:17) Entonces Abraham cayó sobre su rostro, y rióse, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿y Sara, ya de noventa años, ha de parir?  (17:18) Y dijo Abraham á Dios: Ojalá Ismael viva delante de ti.  (17:19) Y respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te parirá un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él por alianza perpetua para su simiente después de él.  (17:20) Y en cuanto á Ismael, también te he oído: he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera: doce príncipes engendrará, y ponerlo he por gran gente.  (17:21) Mas yo estableceré mi pacto con Isaac, al cual te parirá Sara por este tiempo el año siguiente.  (17:22) Y acabó de hablar con él, y subió Dios de con Abraham.  
(17:23) Entonces tomó Abraham á Ismael su hijo, y á todos los siervos nacidos en su casa, y á todos los comprados por su dinero, á todo varón entre los domésticos de la casa de Abraham, y circuncidó la carne del prepucio de ellos en aquel mismo día, como Dios le había dicho.  (17:24) Era Abraham de edad de noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio.  (17:25) E Ismael su hijo era de trece años cuando fué circuncidada la carne de su prepucio.  (17:26) En el mismo día fué circuncidado Abraham é Ismael su hijo.  (17:27) Y todos los varones de su casa, el siervo nacido en casa, y el comprado por dinero del extranjero, fueron circuncidados con él”.  (Génesis 17:1-27)


Abrahán fue justificado por su fe

(4:1) ¿QUÉ, pues, diremos que halló Abraham nuestro padre según la carne?  (4:2) Que si Abraham fué justificado por la obras, tiene de qué gloriarse; mas no para con Dios.  (4:3) Porque ¿qué dice la Escritura? Y creyó Abraham á Dios, y le fué atribuído á justicia.  (4:4) Empero al que obra, no se le cuenta el salario por merced, sino por deuda.  (4:5) Mas al que no obra, pero cree en aquél que justifica al impío, la fe le es contada por justicia.  (4:6) Como también David dice ser bienaventurado el hombre al cual Dios atribuye justicia sin obras,  (4:7) Diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos.  (4:8) Bienaventurado el varón al cual el Señor no imputó pecado.  (4:9) ¿Es pues esta bienaventuranza solamente en la circuncisión ó también en la incircuncisión? porque decimos que á Abraham fué contada la fe por justicia.  (4:10) ¿Cómo pues le fué contada? ¿en la circuncisión, ó en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en la incircuncisión.  (4:11) Y recibió la circuncisión por señal, por sello de la justicia de la fe que tuvo en la incircuncisión: para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, para que también á ellos les sea contado por justicia;  (4:12) Y padre de la circuncisión, no solamente á los que son de la circuncisión, más también á los que siguen las pisadas de la fe que fué en nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado.  
(4:13) Porque no por la ley fué dada la promesa á Abraham ó á su simiente, que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.  (4:14) Porque si los que son de la ley son los herederos, vana es la fe, y anulada es la promesa.  (4:15) Porque la ley obra ira; porque donde no hay ley, tampoco hay transgresión.  (4:16) Por tanto es por la fe, para que sea por gracia; para que la promesa sea firme á toda simiente, no solamente al que es de la ley, mas también al que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros.  (4:17) (Como está escrito: Que por padre de muchas gentes te he puesto) delante de Dios, al cual creyó; el cual da vida á los muertos, y llama las cosas que no son, como las que son.  (4:18) El creyó en esperanza contra esperanza, para venir á ser padre de muchas gentes, conforme á lo que le había sido dicho: Así será tu simiente.  (4:19) Y no se enflaqueció en la fe, ni consideró su cuerpo ya muerto (siendo ya de casi cien años,) ni la matriz muerta de Sara;  (4:20) Tampoco en la promesa de Dios dudó con desconfianza: antes fué esforzado en fe, dando gloria á Dios,  (4:21) Plenamente convencido de que todo lo que había prometido, era también poderoso para hacerlo.  (4:22) Por lo cual también le fué atribuído á justicia.  
(4:23) Y no solamente por él fué escrito que le haya sido imputado;  (4:24) Sino también por nosotros, á quienes será imputado, esto es, á los que creemos en el que levantó de los muertos á Jesús Señor nuestro,  (4:25) El cual fué entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación”.  (Romanos 4:1–25)


Han pasado otros 12 años en la vida de Abram y sigue sin hijo de su esposa Sarai.  Pero Jehová de nuevo le apareció a Abram con grandes promesas del futuro.  “Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera”.  Me parece importante el título que Dios usa en este capítulo, el Dios Todopoderoso.  En el nuevo testamento, Abram fue acreditado con mucha fe en este Dios.  “Y no se enflaqueció en la fe, ni consideró su cuerpo ya muerto (siendo ya de casi cien años,) ni la matriz muerta de Sara; Tampoco en la promesa de Dios dudó con desconfianza: antes fué esforzado en fe, dando gloria á Dios, plenamente convencido de que todo lo que había prometido, era también poderoso para hacerlo”. Romanos 4:19-21

Pero había mezclado con esta fe, momentos de duda.  “Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir”?  Algunos han sugerido que la risa aquí era de gozo pero yo lo dudo, siendo que las palabras después indican lo contrario.  Pero Dios no castigaba a Abram por estos momentos de duda.  En el nuevo testamento, se habla de la fe como “un grano de mostaza” teniendo grande potencia.  Así nos da consuelo a nosotros ver que aun tal hombre como Abram tenía sus momentos de duda, y a veces hasta desobediencia, como en el asunto de Agar que leemos la semana pasada.  A veces a nosotros nos falta la fe también, pero Dios es mas grande que nuestra fe.  “Si fuéremos infieles, él permanece fiel”. 2 Timoteo 2:13

Dios confirmó a Abram este día con un cambio de su nombre, e igual de Sarai.  “He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes”.  El nombre Abraham quiere decir “padre de una multitud”.  El pacto vino con una seña exterior, la seña de la circuncisión.  “Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros. Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones”.  El libro de Romanos nos dice claramente que la circuncisión para nada era la fuente de la bendición, sino la marca o el sello después.  “Mas al que no obra, pero cree en aquél que justifica al impío, la fe le es contada por justicia. Como también David dice ser bienaventurado el hombre al cual Dios atribuye justicia sin obras, Diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el varón al cual el Señor no imputó pecado. ¿Es pues esta bienaventuranza solamente en la circuncisión ó también en la incircuncisión? porque decimos que á Abraham fué contada la fe por justicia. ¿Cómo pues le fué contada? ¿en la circuncisión, ó en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en la incircuncisión. Y recibió la circuncisión por señal, por sello de la justicia de la fe que tuvo en la incircuncisión”. Romanos 4:5-11

Nosotros como creyentes en Cristo tenemos otro sello, no exterior sino interior, el sello de Espíritu Santo de Dios.  “... . En el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia ...”. Efesios 1:13-14

Aunque llevaban todos los descendientes de Abraham esta seña, se nota más tarde que Dios les habló que la circuncisión no era suficiente.  “su corazón incircunciso” Lev 26:41.  Estaban en Hechos 7 repite lo mismo, añadiendo que así también sus oídos.  “¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros. ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores; vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis”.

Así Dios ve al corazón, en los días de Abraham e igual en el día de hoy.  No seamos nosotros nada mas que Cristianos en nombre y por profesión.  ¡Que caminemos en pos del Señor Jesús de corazón, viviendo por fe!  Es el único camino hacia la felicidad.

FELIPE FOURNIER
17 noviembre de 2013