MEDITACIONES

de     P. F.

Jacob sirviendo, ignorante de la gracia  *

Génesis 29:21-31, 30:1-24 *

Jacob, Lea y Raquel

“(29:15) Entonces dijo Labán á Jacob: ¿Por ser tú mi hermano, me has de servir de balde? declárame qué será tu salario.  (29:16) Y Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel.  (29:17) Y los ojos de Lea eran tiernos, pero Raquel era de lindo semblante y de hermoso parecer.  
(29:18) Y Jacob amó á Raquel, y dijo: Yo te serviré siete años por Raquel tu hija menor.  (29:19) Y Labán respondió: Mejor es que te la dé á ti, que no que la dé á otro hombre: estáte conmigo.  (29:20) Así sirvió Jacob por Raquel siete años: y pareciéronle como pocos días, porque la amaba.  
(29:21) Y dijo Jacob á Labán: Dame mi mujer, porque mi tiempo es cumplido para que cohabite con ella.  (29:22) Entonces Labán juntó á todos los varones de aquel lugar, é hizo banquete.  (29:23) Y sucedió que á la noche tomó á Lea su hija, y se la trajo: y él entró á ella.  (29:24) Y dió Labán su sierva Zilpa á su hija Lea por criada.  (29:25) Y venida la mañana, he aquí que era Lea: y él dijo á Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿no te he servido por Raquel? ¿por qué, pues, me has engañado?  (29:26) Y Labán respondió: No se hace así en nuestro lugar, que se dé la menor antes de la mayor.  (29:27) Cumple la semana de ésta, y se te dará también la otra, por el servicio que hicieres conmigo otros siete años.  
(29:28) E hizo Jacob así, y cumplió la semana de aquélla: y él le dió á Raquel su hija por mujer.  (29:29) Y dió Labán á Raquel su hija por criada á su sierva Bilha.  (29:30) Y entró también á Raquel: y amóla también más que á Lea: y sirvió con él aún otros siete años.  
(29:31) Y vió Jehová que Lea era aborrecida, y abrió su matriz; pero Raquel era estéril.  (29:32) Y concibió Lea, y parió un hijo, y llamó su nombre Rubén, porque dijo: Ya que ha mirado Jehová mi aflicción; ahora por tanto me amará mi marido.  (29:33) Y concibió otra vez, y parió un hijo, y dijo: Por cuanto oyó Jehová que yo era aborrecida, me ha dado también éste. Y llamó su nombre Simeón.  (29:34) Y concibió otra vez, y parió un hijo, y dijo: Ahora esta vez se unirá mi marido conmigo, porque le he parido tres hijos: por tanto, llamó su nombre Leví.  (29:35) Y concibió ota vez, y parió un hijo, y dijo: Esta vez alabaré á Jehová: por esto llamó su nombre Judá: y dejó de parir”. (Génesis 29:1-35)


“(30:1) Y VIENDO Raquel que no daba hijos á Jacob, tuvo envidia de su hermana, y decía á Jacob: Dame hijos, ó si no, me muero.  (30:2) Y Jacob se enojaba contra Raquel, y decía: ¿Soy yo en lugar de Dios, que te impidió el fruto de tu vientre?  (30:3) Y ella dijo: He aquí mi sierva Bilha; entra á ella, y parirá sobre mis rodillas, y yo también tendré hijos de ella.  (30:4) Así le dió á Bilha su sierva por mujer; y Jacob entró á ella.  (30:5) Y concibió Bilha, y parió á Jacob un hijo.  (30:6) Y dijo Raquel: Juzgóme Dios, y también oyó mi voz, y dióme un hijo. Por tanto llamó su nombre Dan.  (30:7) Y concibió otra vez Bilha, la sierva de Raquel, y parió el hijo segundo á Jacob.  (30:8) Y dijo Raquel: Con luchas de Dios he contendido con mi hermana, y he vencido. Y llamó su nombre Nephtalí.  (30:9) Y viendo Lea que había dejado de parir, tomó á Zilpa su sierva, y dióla á Jacob por mujer.  (30:10) Y Zilpa, sierva de Lea, parió á Jacob un hijo.  (30:11) Y dijo Lea: Vino la ventura. Y llamó su nombre Gad.  (30:12) Y Zilpa, la sirva de Lea, parió otro hijo á Jacob.  (30:13) Y dijo Lea: Para dicha mía; porque las mujeres me dirán dichosa: y llamó su nombre Aser.  
(30:14) Y fué Rubén en tiempo de la siega de los trigos, y halló mandrágoras en el campo, y trájolas á Lea su madre: y dijo Raquel á Lea: Ruégote que me des de las mandrágoras de tu hijo.  (30:15) Y ella respondió: ¿Es poco que hayas tomado mi marido, sino que también te has de llevar las mandrágoras de mi hijo? Y dijo Raquel: Pues dormirá contigo esta noche por las mandrágoras de tu hijo.  (30:16) Y cuando Jacob volvía del campo á la tarde, salió Lea á él, y le dijo: A mí has de entrar, porque á la verdad te he alquilado por las mandrágoras de mi hijo. Y durmió con ella aquella noche.  (30:17) Y oyó Dios á Lea: y concibió, y parió á Jacob el quinto hijo.  (30:18) Y dijo Lea: Dios me ha dado mi recompensa, por cuanto dí mi sierva á mi marido: por eso llamó su nombre Issachâr.  (30:19) Y concibió Lea otra vez, y parió el sexto hijo á Jacob.  (30:20) Y dijo Lea: Dios me ha dado una buena dote: ahora morará conmigo mi marido, porque le he parido seis hijos: y llamó su nombre Zabulón.  (30:21) Y después parió una hija, y llamó su nombre Dina.  (30:22) Y acordóse Dios de Raquel, y oyóla Dios, y abrió su matriz.  (30:23) Y concibió, y parió un hijo: y dijo: Quitado ha Dios mi afrenta:  (30:24) Y llamó su nombre José, diciendo: Añádame Jehová otro hijo”. (Génesis 30:1-24)


Hemos llegado a una época triste en la vida de Jacob.  Como leemos en Gálatas 6:7,  “No os engañeis: Dios no puede ser burlado: que todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”.  Jacob había engañado a su papa y su hermano y según lo que vemos a este punto, el arrepentimiento ni siquiera ha llegado a su mente.  Había recibido las promesas de Jehová sin condiciones, y Dios va a ser fiel a su promesa, pero entre tanto Jacob va a sufrir por su independencia y terquedad.  En estos años podemos decir que Jacob vivía casi sin referencia a Jehová, sino solo por su propia sabiduría y maquinaciones.  Llegará un día futuro cuando el reconocerá que todo lo que recibía era de la mano de Dios.  “Menor soy que todas las misericordias, y que toda la verdad que has usado para con tu siervo”. Gen 32:10.  Pero en estos momentos de nuestra porción, vemos como sufría en su alma y espíritu a pesar de las riquezas y los niños que le fueron aumentando.

“Entonces dijo Jacob a Labán: Dame mi mujer, porque mi tiempo se ha cumplido, para unirme a ella. Entonces Labán juntó a todos los varones de aquel lugar, e hizo banquete. Y sucedió que a la noche tomó a Lea su hija, y se la trajo; y él se llegó a ella. Y dio Labán su sierva Zilpa a su hija Lea por criada. Venida la mañana, he aquí que era Lea; y Jacob dijo a Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿No te he servido por Raquel? ¿Por qué, pues, me has engañado? Y Labán respondió: No se hace así en nuestro lugar, que se dé la menor antes de la mayor. Cumple la semana de ésta, y se te dará también la otra, por el servicio que hagas conmigo otros siete años. E hizo Jacob así, y cumplió la semana de aquélla; y él le dio a Raquel su hija por mujer. Y dio Labán a Raquel su hija su sierva Bilha por criada. Y se llegó también a Raquel, y la amó también más que a Lea; y sirvió a Labán aún otros siete años”.

Podemos imaginar la angustia y decepción que sentía Jacob en la mañana después de la boda, habiendo cumplido relaciones sexuales con una mujer con su velo (aparentemente el costumbre de la primera noche de matrimonio) pero pensando que era Raquel a quien amaba con un amor profundo que nunca se enfriaba.  Labán sabía demasiado bien que era una cosa que no se podía desatar después y usaba por excusa algo más de la cultura de aquel lugar, “No se hace así en nuestro lugar … ”.  Se nota que la cultura nos afecta muchas veces pero cuando está en contra de la palabra de Dios, es mucho mejor que nos apoyamos en la Biblia en vez de en la cultura.

Ya habiendo puesto el ejemplo de siete años de servicio para ganar la esposa, Jacob aprende que tiene que servir otros siete años para pagar para la otra hermana que no quería.  Pero habiendo empezado sobre el terreno de las obras en vez de la gracia, no había como cambiarse.  Tenía que servir otros siete años para Labán.  Así Jacob pasaba una semana con la esposa que no quería, esperando la que quería y sabiendo que iba a pagar caro para tenerla.  Imagino que en su mente se castigaba diciendo “¿Por qué dije que sirviera por siete años”?

Ahora empieza en la vida de Jacob lo que solo podemos decir era un hogar infeliz.  Años después proclamaba a Labán “De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos” hablando de su servicio de veinte años.  Claro que Jacob era un trabajador dedicado, pero se me ocurre también el pensamiento que no tenía tantas ganas para regresar a su casa, sabiendo que allí iba a enfrentar las pelas de cuatro mujeres.  ¿Con cuál de las cuatro iba a dormir?  Dios nunca intentaba que el hombre tuviera más que una sola esposa.

Vemos la diferencia entre Jacob y su padre Isaac.  “Viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana, y decía a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero.  Y Jacob se enojó contra Raquel, y dijo: ¿Soy yo acaso Dios, que te impidió el fruto de tu vientre?  Y ella dijo: He aquí mi sierva Bilha; llégate a ella, y dará a luz sobre mis rodillas, y yo también tendré hijos de ella”.  Como hizo Abram, tomando a Hagar como sugerencia de Sara, así Jacob tomó a Bilha por sugerencia de Raquel.  Pero Isaac hizo otra cosa.  “Y oró Isaac a Jehová por su mujer, que era estéril; y lo aceptó Jehová, y concibió Rebeca su mujer”.  ¿Quién nos da el mejor ejemplo?

Los nombres de los hijos de Jacob son bien interesantes y quizás los podemos considerar la semana que viene.

FELIPE FOURNIER
13 abril de 2014