Nacimiento de Ismael
(16:4) Y él cohabitó con Agar, la cual concibió: y cuando vió que había concebido, miraba con desprecio á su señora. (16:5) Entonces Sarai dijo á Abram: Mi afrenta sea sobre ti: yo puse mi sierva en tu seno, y viéndose embarazada, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre mí y ti. (16:6) Y respondió Abram á Sarai: He ahí tu sierva en tu mano, haz con ella lo que bien te pareciere. Y como Sarai la afligiese, huyóse de su presencia.
(16:7) Y hallóla el ángel de Jehová junto á una fuente de agua en el desierto, junto á la fuente que está en el camino del Sur. (16:8) Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y á dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai, mi señora. (16:9) Y díjole el ángel de Jehová: Vuélvete á tu señora, y ponte sumisa bajo de su mano. (16:10) Díjole también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu linaje, que no será contado á causa de la muchedumbre. (16:11) Díjole aún el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y parirás un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque oído ha Jehová tu aflicción. (16:12) Y él será hombre fiero; su mano contra todos, y las manos de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará. (16:13) Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres el Dios de la vista; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve? (16:14) Por lo cual llamó al pozo, Pozo del Viviente que me ve. He aquí está entre Cades y Bered.
(16:15) Y parió Agar á Abram un hijo y llamó Abram el nombre de su hijo que le parió Agar, Ismael. (16:16) Y era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando parió Agar á Ismael”. (Génesis 16:1-16)
“Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar. Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai”.
En este capítulo vemos como las consecuencias del desvío en la senda de fe siguen siendo fuertes para Abram. Había dejado la senda de fe por las dificultades del hambre en la tierra, en vez de confiar en Jehová para sostenerle. Económicamente, como ya vimos, su jornada en Egipto había sido para mucha prosperidad. Yo escucho muy a menudo “El Señor le ha bendecido” y quieren decir que alguien haya prosperado económicamente. Pero como en el tiempo de Abram, así en el día de hoy. La prosperidad económica no es una marca de la bendición de Dios, y para Abram, no lo era tampoco. En verdad, la prosperidad llegó a ser el motivo de la separación entre él y Lot. Además, el tiempo en Egipto era para la ruina espiritual de Lot. Y ahora en nuestro capítulo, vemos como la sierva egipcia, Agar, es otra consecuencia de Egipto.
Normalmente una pareja que andan los dos en pos del Señor Jesús deben estar de acuerdo sobre las acciones y decisiones de la vida. Es bonito estar de acuerdo con el marido. Pero aquí vemos que había un acuerdo entre Abram y Sarai que no resultó en algo bueno. Otro ejemplo vemos en Hechos 5, donde una pareja su pusieron de acuerdo para decir una mentira. “Entonces Pedro le dijo: Dime, ¿vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: Sí, en tanto. Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti. Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró”.
En el capítulo anterior, vimos como la promesa de tener un hijo fue renovada a Abram. No sabemos la fecha, pero en este capítulo si nos dice que diez años habían pasado desde que llegaron a la tierra de Palestina. “Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido”. Esperar diez años y no ver la promesa cumplida era muy difícil, no lo dudo. Pero nunca fue la voluntad de Dios que un hombre tuviera dos esposas. En esto tentaron al Señor Jesús. “Díceles: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar á vuestras mujeres: mas al principio no fué así. Y yo os digo que cualquiera que repudiare á su mujer, si no fuere por causa de fornicación, y se casare con otra, adultera”. Mateo 19:8-9 Vemos que el Señor Jesús puso la excepción de fornicación, o sea infidelidad de parte de uno de la pareja para divorciarse y casarse de nuevo. Pero el caso de Abram no fue nada así, sino que la misma esposa tuvo la idea errónea que un hijo a través de Agar fuera mejor de no tener hijo ninguno.
Pero no, no fue cierto. El hijo nacido de Agar no era para cualquier felicidad en la casa de Abram, sino la causa de desacuerdo y contienda. Agar se sentía superior a Sarai después que estaba embarazada, y Sarai se dio cuento de lo malo, pero ya demasiado tarde. “Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo. Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia”. Pero el ojo de Dios estaba sobre Agar también, aunque era egipcia, y nosotros debemos tener en cuenta que Dios es el Dios de todo el mundo, aun los paganos, musulmanes, hindú, y cualquier otra religión. “... Esperamos en el Dios viviente, el cual es Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen”. 1 Timoteo 4:10
Ambos Sarai, Abram, y Agar tenían que vivir con las consecuencias de esta mala decisión. Hay cosas en esta vida que no se puede deshacer después aunque es cierto que siempre hay camino de retorno a Dios a través del arrepentimiento. Para mi es bien interesante escuchar las palabras de Jehová para con Ismael que iba a nacer. “Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción. Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará”. ¿No podemos ver como esta profecía se cumple en el día de hoy? Los descendientes de Ismael son los árabes, y seguro que son hombres fieros, sus manos contra todos.
10 noviembre de 2013