La fe de los primeros patriarcas
Defensa de Esteban
Dios Llama a Abram
Ya terminamos con el estudio de los profetas minores hace dos semanas. Recibí una petición para considerar las vidas de los que llamamos “los patriarcas”, Abram, Isaac, y Jacob. Así con todo gusto esta semana empezamos este tema nuevo, esperando que el Señor nos dé bendición espiritual en el estudio.
Es cierto que el tema de Abram empieza en el capítulo 11 de Génesis, aunque aprendemos después que su papa trataba de vivir en la fe de su hijo, pero sin éxito. “Y tomó Taré a Abram su hijo, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo, y salió con ellos de Ur de los caldeos, para ir a la tierra de Canaán; y vinieron hasta Harán, y se quedaron allí. Y fueron los días de Taré doscientos cinco años; y murió Taré en Harán”. Génesis 11:31-32 Esta bien claro en Hechos 7 exactamente qué pasó. “El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Harán, y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven a la tierra que yo te mostraré. Entonces salió de la tierra de los caldeos y habitó en Harán; y de allí, muerto su padre, Dios le trasladó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora”.
Así la apariencia es eso, que Abram contó a su padre Taré que el Dios verdadero le había aparecido. Taré se interesó en el llamamiento de su hijo a una tierra extraña, pero su fe no era igual y no logró llegar. En realidad, el llamamiento no había sido para la parentela de Abram. Pero imagino que ellos eran una familia de muy buenas relaciones familiares y Abram no quiso separarse de su padre. Vemos lo mismo en Eliseo quien quiso regresar a su casa también hasta la muerte de sus padres. Otro, vemos en el nuevo testamento. ”Y dijo á otro: Sígueme. Y él dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre á mi padre. Y Jesús le dijo: Deja los muertos que entierren á sus muertos; y tú, ve, y anuncia el reino de Dios”. Lucas 9:59-60 La lección que vemos es sencillamente esto que el llamamiento de Dios es personal. Nuestro familia acaso nos puede animar (y que bueno cuando es así) pero en el caso de Abram, su padre era un estorbo. No podía avanzar hasta la muerte de su padre a la obediencia de Dios. Pero aunque fue estorbado y su obediencia postergado, es bueno ver que su confianza era en el Dios verdadero.
Es importante ver que Abram era idolatro antes. “Y dijo Josué a todo el pueblo: Así dice Jehová, Dios de Israel: Vuestros padres habitaron antiguamente al otro lado del río, esto es, Taré, padre de Abraham y de Nacor; y servían a dioses extraños“. Josué 24:2 Hay algunos que rechazan al evangelio, diciendo que Dios es injusto, pues los paganos no tienen oportunidad de conocer a Cristo y así van a perderse injustamente. Pero vemos la respuesta aquí en Abram. Era pagano, y no tenía quien le ensenara de Dios verdadero. Pero Dios le apareció y le llamó. Abram así salió por fe, sin saber a dónde iba como nos enseña en Hebreos 11. “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba”. Hemos leído recién de unos musulmanes, a quienes Dios ha estado hablando a través de sueños, pues la Biblia es un libro anatema entre ellos. Pero Dios tiene su modo de revelarse al hombre, y todo hombre tiene el testimonio de la creación, grande, inmenso, y hermoso. Job era un hombre que vivía en el tiempo de Abram, pero no era idolatro. Conocía al Dios verdadero, y sus amigos también. Como llegó a conocer a Dios, no sabemos. Así podemos estar seguros, como dijo Abram mucho más tarde “El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo”? Génesis 18:25
Así empieza Abram caminando por fe, aunque no sin sus faltas. No fue prudente que saliese con su padre, y parece que su sobrino Lot tampoco era un hombre de mucha fe, aunque sabemos por otras escrituras que era un hombre justo. Pero Dios aprobó una y otra vez la fe de Abram. Y así nosotros; no es que nunca fallamos en la senda de fe. Siempre va a haber flaquezas y debilidades. Pero sigamos como Abram, no apartándonos de la senda de fe a pesar de los obstáculos de la carne y las debilidades humanas. ¡Vale la pena!
7 octubre de 2013