Abrahám intercede por los justos
(18:23) Y acercóse Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? (18:24) Quizá hay cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por cincuenta justos que estén dentro de él? (18:25) Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? (18:26) Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré á todo este lugar por amor de ellos. (18:27) Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado á hablar á mi Señor, aunque soy polvo y ceniza: (18:28) Quizá faltarán de cincuenta justos cinco: ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco. (18:29) Y volvió á hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor de los cuarenta. (18:30) Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta. (18:31) Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar á mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor de los veinte. (18:32) Y volvió á decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor de los diez. (18:33) Y fuése Jehová, luego que acabó de hablar á Abraham: y Abraham se volvió á su lugar”. (Génesis 18:16-33)
“Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos. Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra”?
Vemos aquí la comunión entre Abraham y Jehová. Jehová iba a compartir con Abraham el futuro de las ciudades tan pecaminosas, Sodoma y Gomorra. Así es con nosotros también, pues Dios ha compartido con nosotros el futuro de este mundo que está bajo el juicio de Dios. “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos”. Hechos 17:30-31 Así dijo Pablo hablando con los hombres paganos de Atenas. El día de juicio para este mundo está establecido, aunque Dios en su paciencia haya esperado ya casi 2000 años. Nosotros, a través de la Biblia somos enterrados acerca del futuro de este mundo, mucho más que los científicos y sabios.
No hubo arrepentimiento en Sodoma. Pero Abraham intercede por la ciudad, indudablemente pensando de su sobrino Lot. El empieza con la suposición que puede haber cincuenta personas justas en la ciudad. “¿Destruirás también al justo con el impío? Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él”? Sobre todo Abraham está confiando en eso que Dios es justo. “El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo”? Hemos escrito antes sobre el tema de la justicia de Dios en cuanto los inconversos. Algunas, pretendiendo ser sabios, dicen “¿Qué tal de los paganos? Dios va a ser injusto si no les da oportunidad de escuchar el evangelio”. Abraham sabe mejor, pues el mismo era pagano cuando Dios en su misericordia le llamó y le hizo conocer al Dios verdadero. Así está seguro Abraham que el Juez de toda la tierra ha de hacer siempre lo justo.
Parece que en esta conversación entre Abraham y Jehová que Abraham va pensando que acaso hay menos personas que lo que él creía que fueran justos en Sodoma. Empieza a bajar el número de los justos de los cincuenta donde empezaba y bajo hasta diez personas. “Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez”. Dios en toda ocasión contestó igual “No la destruiré por amor de … ”. Imagino que Abraham pensaba de la familia de Lot, que quizás eran diez personas, incluyendo sus hijas solteras, sus hijas casadas, y sus hijos, posiblemente casados también. “Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar; porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Jehová”. Pero no fue cierto que los hijos de Lot eran personas de fe, pues sus yernos se burlaron de él y no escucharon su mensaje. Me parece que había nada más que uno justo en Sodoma, el mismo Lot.
Hay que notar, aunque nuestro tema es Abraham, que Lot no tenía poder moral para amonestar con autoridad. “Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que se burlaba”. No, por vivir entre los malvados, Lot perdió su autoridad moral. ¿Quién entonces tenía el lugar de intercesión más eficaz para la ciudad de Sodoma? Fue Abraham que vivía aparte, en el lugar separado. “Así, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, Dios se acordó de Abraham, y envió fuera a Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba”. Génesis 19:29
Todo esto es una buena lección para nosotros. En el lugar de separación del mundo, podemos ser un testimonio. Si vivimos como ellos, no va a haber un testimonio eficaz.
1 diciembre de 2013