MEDITACIONES

de     P. F.

Zacarías 9: El Justo y humilde Salvador  *

Zacarías 9 y Mateo 21:1–11 *

Juicio sobre las naciones vecinas

“(9:1) CARGA de la palabra de Jehová contra tierra de Hadrach, y de Damasco su reposo: porque á Jehová están vueltos los ojos de los hombres, y de todas las tribus de Israel.  (9:2) Y también Hamath tendrá término en ella; Tiro y Sidón, aunque muy sabia sea.  (9:3) Bien que Tiro se edificó fortaleza, y amontonó plata como polvo, y oro como lodo de las calles,  (9:4) He aquí, el Señor la empobrecerá, y herirá en la mar su fortaleza, y ella será consumida de fuego.  (9:5) Ascalón verá, y temerá; Gaza también, y se dolerá en gran manera: asimismo Ecrón, porque su esperanza será confundida; y de Gaza perecerá el rey, y Ascalón no será habitada.  (9:6) Y habitará en Asdod un extranjero, y yo talaré la soberbia de los Palestinos:  (9:7) Y quitaré sus sangres de su boca, y sus abominaciones de sus dientes, y quedarán ellos también para nuestro Dios, y serán como capitanes en Judá, y Ecrón como el Jebuseo.  (9:8) Y seré real de ejército á mi casa, á causa del que va y del que viene: y no pasará más sobre ellos angustiador; porque ahora miré con mis ojos.  

El futuro Mesías

(9:9) Alégrate mucho, hija de Sión; da voces de júbilo, hija de Jerusalem: he aquí, tu rey vendrá á ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, así sobre un pollino hijo de asna.  (9:10) Y de Ephraim destruiré los carros, y los caballo de Jerusalem; y los arcos de guerra serán quebrados: y hablará paz á las gentes; y su señorío será de mar á mar, y desde el río hasta los fines de la tierra.  (9:11) Y tú también por la sangre de tu pacto serás salva; yo he sacado tus presos del aljibe en que no hay agua.  (9:12) Tornaos á la fortaleza, oh presos de esperanza: hoy también os anuncio que os daré doblado.  (9:13) Porque entesado he para mí á Judá como arco, henchí á Ephraim; y despertaré tus hijos, oh Sión, contra tus hijos, oh Grecia, y te pondré como espada de valiente.  (9:14) Y Jehová será visto sobre ellos, y su dardo saldrá como relámpago: y el Señor Jehová tocará trompeta, é irá como torbellinos del austro.  (9:15) Jehová de los ejércitos los amparará, y ellos devorarán, y sujetarán á las piedras de la honda, y beberán y harán estrépido como tomados del vino; y se llenarán como cuenco, ó como los lados del altar.  (9:16) Y los salvará en aquel día Jehová su Dios como á rebaño de su pueblo: porque serán engrandecidos en su tierra como piedras de corona.  (9:17) Porque ¡cuánta es su bondad, y cuánta su hermosura! El trigo alegrará á los mancebos, y el vino á las doncellas”.  (Zacarías 9:1–17)

Jesús entra como rey an Jerusalén

(21:1) Y COMO se acercaron á Jerusalem, y vinieron á Bethfagé, al monte de las Olivas, entonces Jesús envió dos discípulos,  ( 21:2) Diciéndoles: Id á la aldea que está delante de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella: desatad la, y traédme los.  (21:3) Y si alguno os dijere algo, decid: El Señor los ha menester. Y luego los dejará.  (21:4) Y todo esto fué hecho, para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta, que dijo:
(21:5)  Decid á la hija de Sión:
He aquí, tu Rey viene á ti,
Manso, y sentado sobre una asna,
Y sobre un pollino, hijo de animal de yugo.
(21:6) Y los discípulos fueron, é hicieron como Jesús les mandó;  (21:7) Y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y se sentó sobre ellos.  (21:8) Y la compañía, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino: y otros cortaban ramos de los árboles, y los tendían por el camino.  (21:9) Y las gentes que iban delante, y las que iban detrás, aclamaban diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!  (21:10) Y entrando él en Jerusalem, toda la ciudad se alborotó, diciendo. ¿Quién es éste?  (21:11) Y las gentes decían: Este es Jesús, el profeta, de Nazaret de Galilea”.  (Mateo 21:1–11)


Nuestro capítulo 9 de Zacarías empieza un tema nuevo para el profeta, porque en este capítulo Zacarías habla algo semejante a su antecedente, el profeta Daniel, pues profetiza de la destrucción de los poderes de los reinos a través del imperio griego, lo cual pasó cuando Alejandro el griego destruyó a los poderes de Persia.  “La profecía de la palabra de Jehová está contra la tierra de Hadrac y sobre Damasco; porque a Jehová deben mirar los ojos de los hombres, y de todas las tribus de Israel … ”.  Se nota que el problema es eso, que no miran a Jehová, el Dios de Israel, y no solo el Dios de Israel, sino el Dios de toda la tierra.  Las ideas modernas dicen (y siempre han dicho) que el hombre debe poder escoger su religión y su dios, pero no debemos olvidar que hay un solo Dios, y este es el Dios de Israel, quien es el mismo que envió a su Hijo, el Señor Jesucristo.

Lo que me capta la atención en este capítulo es el verso 6 comparado con el verso 9.  Verso 6 nos habla de la soberbia de los Palestinos, el pueblo que ahora habita en la parte de Israel llamado Gaza y pasan su tiempo lanzando cohetes y enviando bombeadores de suicidio para molestar a los hijos de Israel.  “Y habitará en Asdod un extranjero, y yo talaré la soberbia de los Palestinos”.  Otra vez, el profeta está hablando del extranjero Alejandro el griego que iba a venir, pero su poder a través de la mano de Jehová, quien iba a defender a su pueblo de los griegos pero no iba a defender a los Palestinos.  Lo que me interesa es la palabra “soberbia”.  Así es el hombre, lleno e inflado con sí mismo, como decimos en español “se cree”.  Ahora pues, vemos el contraste en el verso 9 …

“Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna”.

¿Quién puede ser menos el Señor Jesús?  “Cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió dos discípulos, diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos. Y si alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita; y luego los enviará. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, manso, y sentado sobre una asna, sobre un pollino, hijo de animal de carga. Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó; y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima”. Mateo 21:1-7  ¿No es una maravilla ver a nuestro Señor Jesucristo, visto en Apocalipsis como Rey de Reyes y Señor de Señores, pero aquí el hombre humilde y sencillo?  Los reyes y generales de la tierra en tiempos pasados les gustaban tener su memoria grabada cuando estaban montados sobre caballos grandes y fuertes, sea a través de escultura o pintura o foto.  ¡Pero no vemos al Señor Jesús entrando triunfante en Jerusalén sobre un caballo grande!  No, el entra montado sobre el animal menos honroso y ostentoso, la asna.  Hay un día cuando aquel hombre humilde saldrá montado en un caballo para ejecutar juicio.  Pero ahora es el mismo humilde salvador que ofrece salvación a todo aquel que cree en él.

El capítulo sigue en los versos 11-17 hablando del reino griego y el poder de conquista que iba a estar en su mano, dado por Jehová.  Pero la promesa de Dios era proteger a la nación de Israel, el pequeño remanente restaurado.  “Porque he entesado para mí a Judá como arco, e hice a Efraín su flecha, y despertaré a tus hijos, oh Sion, contra tus hijos, oh Grecia, y te pondré como espada de valiente”.  Esta época no tiene libros históricos en la Biblia pero se puede leer de ello en los libros no canónicas del Apócrifa, incluido a veces en la Biblia Católica. Son interesantes pero no forman parte de la palabra de Dios.

“Y los salvará en aquel día Jehová su Dios como rebaño de su pueblo; porque como piedras de diadema serán enaltecidos en su tierra. Porque ¡cuánta es su bondad, y cuánta su hermosura! El trigo alegrará a los jóvenes, y el vino a las doncellas”.

FELIPE FOURNIER
2 de junio de 2013