Hasta ahora hemos visto como las visiones de Zacarías han tenido que ver con la bendición de Israel, y uno (la visión de Josué en vestidos sucios, capítulo 3) nos ha hablado de la purificación y justificación del pecador, Dios haciendo todo a favor del hombre, quitando su iniquidad y dándole todo lo que necesita. Ahora vemos las visiones sexto y séptimo y ambos nos hablan de juicio. “De nuevo alcé mis ojos y miré, y he aquí un rollo que volaba. Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: Veo un rollo que vuela, de veinte codos de largo, y diez codos de ancho. Entonces me dijo: Esta es la maldición que sale sobre la faz de toda la tierra; porque todo aquel que hurta (como está de un lado del rollo) será destruido; y todo aquel que jura falsamente (como está del otro lado del rollo) será destruido”.
El rollo de dos lados sin duda habla en figura de las tablas de la ley de Moisés, con sus cinco mandamientos hacia el hombre, y otros cinco mandamientos hacia Dios. Pero vemos claramente que la ley, como el rollo, trae la maldición. El hombre que busca su justicia a través de la ley cae bajo la misma maldición. ¡Qué bueno es como creyentes que nosotros estamos en otro terreno a través de la obra consumada de Cristo en la cruz! “Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas. Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)”. Gálatas 3:11-13 A pesar de estos versículos tan claros hay tantos en el cristianismo que siguen buscando ser justificados a través de la ley. Pero la ley solo trae la maldición y la destrucción, como nos enseña la visión sexta de Zacarías.
La visión séptima es más difícil de entender, pero tiene que ver con la falsa profesión religiosa de la mujer, muy semejante a Apocalipsis 17 donde vemos la gran ramera. En nuestro capítulo vemos la mujer escondida en la efa, lo que nos hace pensar de la leuda escondida en la masa, Mateo 13. “Y he aquí, levantaron la tapa de plomo, y una mujer estaba sentada en medio de aquel efa. Y él dijo: Esta es la Maldad; y la echó dentro del efa”. La efa fue llevada a la tierra de Sinar, que en la escritura siempre habla de Babilonia, la tierra de la peor idolatría que puede haber. Así vemos en el día de hoy que la idolatría de la iglesia que profesa ser la representación de cristianismo es, en vez de esto, el lugar donde se encuentra la adoración de la virgen María, de los “santos”, y de innumerables otros ejemplos de lo que es abominable para con Dios. Vemos en Apocalipsis como esta mujer va a ser juzgada delante de Dios por su pecado. “Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible. … Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades”. Apocalipsis 18:1-5
En resumen, estas dos visiones nos advierten claramente del peligro de ser un profesante de cristianismo, sin la realidad en el corazón de fe en Cristo como el único salvador. ¡Quiera Dios que ninguno de mis lectores cae debajo de tal maldición!
28 de abril de 2013