MEDITACIONES

de     P. F.

Zacarías 3, el Renuevo o Pimpollo  *

Zacarías 3:8 *

“(3:8) Escucha pues ahora, Josué gran sacerdote, tú, y tus amigos que se sientan delante de ti; porque son varones simbólicos: He aquí, yo traigo á mi siervo, el Pimpollo”.  (Zacarías 3:8)


En vez de avanzar al capítulo 4 de Zacarías, quiero mencionar y meditar dos cosas acerca de lo que hemos estado estudiando.  Primero, si se acuerda, hice la pregunta sobre “Jehová está en su santo templo” y “Calle toda carne delante de Jehová; porque él se ha levantado de su santa morada” comparado con el Señor Jesús sentado en el capítulo 4 de Apocalipsis y parado en el capítulo 5.  El hermano Ángel Domínguez me ha contestado así:

“En el capítulo 4 de Apocalipsis Juan es llevado al cielo por primera vez donde Juan ve la visión del Trono de Dios.  No nos dice exactamente quién es, sino nos da una descripción de él en el verso 3 como jaspe; esto es una representación de la gloria de Dios como vemos en Apoc 21:11 que nos habla de la ciudad santa mostrando esa gloria.  Jehová el todopoderoso se ve más en este capítulo como creador en vez del cordero como redentor (verso 8).  Darby traduce Señor Dios en el verso 11.

Ahora si pasamos al capítulo 5 donde el cordero se ve como inmolado; este toma de la mano derecha del que está sentado con el libro y sus sellos (verso 7).

Si leemos Salmo 110 vemos que el Señor estará sentado a la derecha del trono del padre hasta que llegue el momento de destruir sus enemigos.  En el capítulo 5 de Apocalipsis vemos este momento para cumplirse por eso está ya parado”.

Ahora quiero compartir algunas palabras sobre el Señor Jesús como “el Renuevo” (versión 1960 RV) o “el Pimpollo” (versión 1919 RV) que me compartió el hermano Lon Hulen.  La palabra es una palabra hebraica (tsemach) que quiere decir una planta nuevamente brotada o nacida como “capullo”.  Se ven muy bien en Isaías 53:2 “Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos”.  Buscando otros lugares donde se profetiza del Señor Jesús como el Renuevo, encontramos una bella semejanza que concuerda muy bien con los cuatro evangelios y el carácter del Señor Jesús visto en cada uno.

En el evangelio de Mateo, vemos al Señor Jesús como el Mesías, el Cristo para la nación de Israel.  El versículo que concuerda con esto está en Jeremías 33:15-16.  “En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un Renuevo de justicia, y hará juicio y justicia en la tierra.  En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura, y se le llamará: Jehová, justicia nuestra”.  Como hijo de David, Jesús es el Rey de Israel, su Mesías.  Ahora mismo buscan su propia justicia a través de la ley, o mejor dicho, buscan una justicia de las Naciones Unidas para con sus enemigos los árabes, pero todo sin éxito.  Nosotros sabemos que no van a tener esta justicia hasta reconocer “el Renuevo”, el Señor Jesucristo.  En el evangelio de Mateo, vemos el Mesías rechazado y crucificado.  Isaías 11:1-2 lleva el mismo pensamiento y usa la misma palabra hebraica aunque es traducido “vástago”.  “Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová”.

En el evangelio de Marcos, vemos al Señor Jesús como el Siervo fiel y perfecto.  El versículo que concuerda con esto está justo en nuestro capítulo de Zacarías.  “He aquí, yo traigo a mi siervo el Renuevo”.  El hombre natural se ve a menudo en la escritura como el siervo infiel, como los labradores de la viña en Marcos 12.  Pero el Señor Jesús siempre fue el siervo fiel y así será para con Israel y su Iglesia para siempre jamás.

En el evangelio de Lucas vemos al Señor Jesús como el Hijo del hombre, el hombre perfecto.  Otro versículo en nuestro libro de Zacarías concuerda con esto, capítulo 6 verso 12.  “Y le hablarás, diciendo: Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: He aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo, el cual brotará de sus raíces, y edificará el templo de Jehová”.  El hombre desde los días de Adán ha sido un fracaso total.  Pero hay un hombre ahora en el cielo, un hombre perfecto que siempre era obediente y cumplió toda la voluntad de Dios, que en un día aun futuro va a edificará el templo de Jehová.

En el evangelio de Juan vemos al Señor Jesús como el Hijo de Dios.  Esta semejanza vemos en Isaías 4:2 “En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel”.  Nosotros ahora mismo gloriamos en las excelencias del Hijo de Dios.  En aquel día futuro, Israel también gloriará en aquel Renuevo.

FELIPE FOURNIER
14 de abril de 2013