El profeta Hageo profetizaba sobre un periodo de tres meses. Quizás nos ayuda entender como fue, considerando las fechas que nos son dados por el Espíritu Santo en este pequeño libro.
“En el año segundo del rey Darío, en el mes sexto, en el primer día del mes … ”. Así empieza el libro y reflexionamos en las últimas dos semanas como Hageo hablaba fielmente al pueblo por haber dejado el servicio de Jehová para buscar sus propias comodidades en este mundo.
“Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios, en el día veinticuatro del mes sexto, en el segundo año del rey Darío”. Así la profecía cayó sobre sus oídos por 24 días y entonces volvieron a la obra. La historia se lee más detalladamente en Esdras 5.
“En el mes séptimo, a los veintiún días del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: Habla ahora a Zorobabel hijo de Salatiel … ”. Un mes después que habían empezado de trabajar de nuevo en la casa de Dios, Hageo vuelve con más palabras de ánimo. Imagino que esto fue la mano y la voz de Dios, pues siempre somos sujetos al desánimo cuando es cuestión de paciencia y trabajar en seguida. Se puede leer en Esdras 5 como los pueblos paganos que les rodeaban trataban de poner obstáculos, para que no terminaren el trabajo. Pero yo creo que esta profecía de Hageo en el principio de nuestro capítulo 2 era algo que les daba un fuerte anhelo para seguir la obra hasta terminarla.
Hemos recordado como los ancianos lloraban, pues recordaban el pasado de la casa antigua, el templo de Solomon y su gloria, mientras los jóvenes regocijaban en el presente de la construcción del templo después de tantos años de cautiverio en Babilonia. Pero el profeta Hageo enseña ni del pasado ni del presente, sino del futuro; la gloria postrera. “¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto esta casa en su gloria primera, y cómo la veis ahora? ¿No es ella como nada delante de vuestros ojos? Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová; esfuérzate también, Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote; y cobrad ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad; porque yo estoy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos. … De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos. La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos”.
¿De qué se habla cuando dice el profeta “la gloria postrera”? ¿Hablaba de la casa pequeña que ellos construyeron en aquel entonces? ¿O hablaba de la reconstrucción de Herodes después, que tomaba 46 años para construir? (Juan 2:20) Ninguno de los dos. No, la gloria postrera habla de la gloria del “Deseado de todas las naciones”, el Señor Jesucristo que en un día aun futuro va a morar en la casa como su Mesías y su Rey. Entonces, la gloria postrera no habla de la grandeza de la casa, sino de la gloria de la persona que va a llenar la casa. ¡Que palabras de ánimo eran estos para el pequeño remanente que trabajaba en la casa, con todas sus debilidades, con la oposición de los pueblos alrededor, y con la pobreza de materiales que vimos la semana pasada! La gloria del templo de Solomon había sido la belleza de la casa con sus piedras inmensas, con el oro y la plata. Pero la gloria postrera es mucho más importante y más bella, el hombre con las marcas de los clavos en sus manos y sus pies.
¿No hay en eso un mensaje por nosotros en el día de ruina? ¿No es la presencia del mismo Señor Jesucristo en medio que da la gloria a la casa, sea como sea la pobreza espiritual y debilidad de los cristianos que están allí? “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Mateo 18:20 Pregunta para usted, querido lector: ¿Es el Señor Jesús el deseado de su corazón, como va a ser en el futuro el Deseado de todas las naciones? ¿O busca otra cosa para motivarle a la adoración?
“A los veinticuatro días del noveno mes, en el segundo año de Darío, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo … ”. Dos meses después el profeta Hageo viene con otro mensaje para sus conciencias y también para sus corazones, que Dios mediante meditaremos la semana que viene.
10 de marzo de 2013