Miqueas 4: La promesa de bendición
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Miqueas 4, Isaías 2:1-22
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“(4:1) Y ACONTECERA en los postreros tiempos, que el monte de la casa de Jehová será constituído por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán á él pueblos. (4:2) Y vendrán muchas gentes, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, y á la casa del Dios de Jacob; y enseñarános en sus caminos, y andaremos por sus veredas: porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalem la palabra de Jehová. (4:3) Y juzgará entre muchos pueblos, y corregirá fuertes gentes hasta muy lejos: y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces: no alzará espada gente contra gente, ni más se ensayarán para la guerra. (4:4) Y cada uno se sentará debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien amedrente: porque la boca de Jehová de los ejércitos lo ha hablado. (4:5) Bien que todos los pueblos anduvieren cada uno en el nombre de sus dioses, nosotros con todo andaremos en el nombre de Jehová nuestro Dios para siempre y eternalmente. (4:6) En aquel día, dice Jehová, juntaré la coja, y recogeré la amontada, y á la que afligí: (4:7) Y pondré á la coja para sucesión, y á la descarriada para nación robusta: y Jehová reinará sobre ellos en el monte de Sión desde ahora para siempre. (4:8) Y tú, oh torre del rebaño, la fortaleza de la hija de Sión vendrá hasta ti: y el señorío primero, el reino vendrá á la hija de Jerusalem. (4:9) Ahora ¿por qué gritas tanto? ¿No hay rey en ti? ¿Pereció tu consejero, que te ha tomado dolor como de mujer de parto? (4:10) Duélete y gime, hija de Sión como mujer de parto; porque ahora saldrás de la ciudad, y morarás en el campo, y llegarás hasta Babilonia: allí serás librada, allí te redimirá Jehová de la mano de tus enemigos. (4:11) Ahora empero se han juntado muchas gentes contra ti, y dicen: Sea profanada, y vean nuestros ojos su deseo sobre Sión. (4:12) Mas ellos no conocieron los pensamientos de Jehová, ni entendieron su consejo: por lo cual los juntó como gavillas en la era. (4:13) Levántate y trilla, hija de Sión, porque tu cuerno tornaré de hierro, y tus uñas de metal, y desmenuzarás muchos pueblos; y consagrarás á Jehová sus robos, y sus riquezas al Señor de toda la tierra”. (Miqueas 4:1–13)
“(2:1) LO que vió Isaías, hijo de Amoz, tocante á Judá y a Jerusalem. (2:2) Y acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová por cabeza de los montes, y será ensalzado sobre los collados, y correrán á él todas las gentes. (2:3) Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, á la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalem la palabra de Jehová. (2:4) Y juzgará entre las gentes, y reprenderá á muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces: no alzará espada gente contra gente, ni se ensayarán más para la guerra. (2:5) Venid, oh casa de Jacob, y caminemos á la luz de Jehová. (2:6) Ciertamente tú has dejado tu pueblo, la casa de Jacob, porque son henchidos de oriente, y de agoreros, como los Filisteos; y en hijos ajenos descansan. (2:7) Su tierra está llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin. También está su tierra llena de caballos; ni sus carros tienen número. (2:8) Además está su tierra llena de ídolos, y á la obra de sus manos se han arrodillado, á lo que fabricaron sus dedos. (2:9) Y hase inclinado el hombre, y el varón se ha humillado: por tanto no los perdonarás. ( 2:10) Métete en la piedra, escóndete en el polvo, de la presencia espantosa de Jehová y del resplandor de su majestad. (2:11) La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y Jehová solo será ensalzado en aquel día. (2:12) Porque día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, y sobre todo ensalzado; y será abatido: (2:13) Y sobre todos los cedros del Líbano altos y sublimes, y sobre todos los alcornoques de Basán; (2:14) Y sobre todos los montes altos, y sobre todos los collados levantados; (2:15) Y sobre toda torre alta, y sobre todo muro fuerte; (2:16) Y sobre todas las naves de Tarsis, y sobre todas pinturas preciadas. (2:17) Y la altivez del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y solo Jehová será ensalzado en aquel día. (2:18) Y quitará totalmente los ídolos. (2:19) Y meteránse en las cavernas de las peñas, y en las aberturas de la tierra, por la presencia espantosa de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando se levantare él para herir la tierra. (2:20) Aquel día arrojará el hombre, á los topos y murciélagos, sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase; (2:21) Y se entrarán en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peñas, por la presencia formidable de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando se levantare para herir la tierra. (2:22) Dejaos del hombre, cuyo hálito está en su nariz; porque ¿de qué es él estimado”? (Isaías 2:1-22)
Como mencionamos antes, los primeros versículos de nuestro capítulo 4 de Miqueas son casi exactamente iguales a los versículos en Isaías 2. Hablan de un día todavía futuro, cuando Jehová el Dios de Israel (el Señor Jesús) reinará en Jerusalén. “Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa de Jehová será establecido por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán a él los pueblos. Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová”. Nosotros en el día de hoy también anhelamos aquel día, aunque no somos judíos y nuestra esperanza es celestial, y no terrenal como ha de ser del remanente de Israel. ¿Y por qué anhelamos aquel día? Pues, porque tiene que ver con la exaltación de aquel hombre menospreciado y rechazado en el día de hoy, nuestro Señor Jesucristo. Por eso dice el apóstol Pablo “Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida”. 2 Timoteo 4:8 Aquí se habla de su venida, pero su sentido es su manifestación, y no la venida del Señor Jesús en el arrebatamiento. Es el día de su gloria, cuando toda rodilla ha de doblar, y toda lengua confesar. Este día será para nosotros una cosa de gran gozo, aunque lo veremos del lado de la gloria.
Empezando del versículo desde el verso 9 [y verso 10], el tema retrocede a Israel de aquel día que estaba sufriendo por su desobediencia e idolatría. “Duélete y gime, hija de Sion, como mujer que está de parto; porque ahora saldrás de la ciudad y morarás en el campo, y llegarás hasta Babilonia”. Esta profecía sabemos que fue cumplido en los días del joven Daniel y sus compañeros que servían en el corte de Babilonia, cautivos con los demás infieles, pero ellos fiel a Jehová a pesar de su lugar de servidumbre. Así nosotros estamos en un día donde la preminencia de Dios y de Jesucristo para nada es declarada. Sufrimos, estando aquí en la tierra. Anteayer estaba yo en el entierro de un hermano en Cristo que falleció a la edad de 63 años. Era todavía algo joven para fallecer, y había lágrimas de parte de sus cuatro hijos y su esposa. Pero el libro de 1 Pedro (entre muchos otros lugares en el Nuevo Testamento) nos dice que en este mundo va a haber sufrimientos. “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca”. 1 Pedro 5:10 A veces no entendemos porque Dios nos deja sufrir, pero el Señor siempre tiene su motivo pues como dice Pedro, es el Dios de toda gracia. Nada deja pasar en nuestras vidas que no sea para nuestra bendición.
Tampoco con la nación de Israel, que en los tiempos de hoy en día, esta sufriendo algo semejante a lo que Miqueas nos indica en el capítulo 4. “Pero ahora se han juntado muchas naciones contra ti, y dicen: Sea profanada, y vean nuestros ojos su deseo en Sion”. Estas palabras pueden ser dichas en el día de hoy a través de los habitantes de Gaza, que se llaman Hamas. Pero en verdad no vemos la profecía siendo cumplida en el día de hoy. La próxima cosa que va a pasar es la venida del Señor para los suyos en el arrebatamiento. No hay nada que tiene que ser cumplida para que viniese el Señor Jesús.
El verso 12 de nuestro capítulo tiene algo muy interesante y aplicable en el día de hoy. “Mas ellos no conocieron los pensamientos de Jehová, ni entendieron su consejo; por lo cual los juntó como gavillas en la era”. Refiere en la época de Miqueas del futuro de Israel, algo que las naciones no podían entender, pues no entendieron los consejos de Jehová. Pero nosotros como cristianos somos inteligentes acerca de los consejos y pensamientos de Dios, pues tenemos el Espíritu de Dios. “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios … Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”. 1 Corintios 2:9-10, 16 Es una maravilla que Dios ha compartido con nosotros sus pensamientos y consejos. Podemos ser inteligentes al futuro de Israel también, así no preocupamos de las cosas que pasan en el mundo, siendo tranquilos acerca del futuro. Dios va a ser fiel a sus promesas hechas a Abraham. Los hijos de Abraham serán juntados “como gavillas en la era”.
FELIPE FOURNIER
18 de noviembre de 2012