El capítulo 5 de Amos es uno de dos capítulos en el libro que son citados en el libro de los Hechos. Esteban, en su discurso ante los lideres políticos y religiosos en el capítulo 7 de los Hechos, cita los últimos versículos de nuestro capitulo 5 de Amos. “¿Me ofrecisteis sacrificios y ofrendas en el desierto en cuarenta años, oh casa de Israel”? “Antes bien, llevabais el tabernáculo de vuestro Moloc y Quiún, ídolos vuestros, la estrella de vuestros dioses que os hicisteis. Os haré, pues, transportar más allá de Damasco, ha dicho Jehová, cuyo nombre es Dios de los ejércitos”. En el tiempo que Esteban hablaba, no había ídolos que uno podía ver. Igual, en el tiempo de Moisés, solo había el becerro de oro que Aarón había fabricado y esto fue destruido. Pero, obviamente dado lo que Amos nos cuenta y Esteban citaba, los ídolos existían por lo menos en sus corazones. Vino el Señor Jesús, hablando justicia y su reacción había sido igual que en los tiempos de Amos. Verso 10 de nuestro capitulo dice “Ellos aborrecieron al reprensor en la puerta de la ciudad, y al que hablaba lo recto abominaron”. Así como habían rechazado al profeta Amos, rechazaron y crucificaron el Señor Jesús, y por fin apedrearon a Esteban, el que trajo a su memoria los fracasos de antigüedad en que ellos jactaban.
Amos les dice que Jehová no había cambiado. Era el mismo poderoso Dios, aunque no estaba obrando por su beneficio al momento. “Buscad al que hace las Pléyades y el Orión, y vuelve las tinieblas en mañana, y hace oscurecer el día como noche; el que llama a las aguas del mar, y las derrama sobre la faz de la tierra; Jehová es su nombre; que da esfuerzo al despojador sobre el fuerte, y hace que el despojador venga sobre la fortaleza”. ¿No hay en esto una palabra por nosotros que también vivimos en un día donde parece que solo el malo tiene supremacía? Dios es el mismo en poder y en justicia. Aunque por el momento, a veces es necesario hacer como explica Amos aquí; “Porque yo sé de vuestras muchas rebeliones, y de vuestros grandes pecados; sé que afligís al justo, y recibís cohecho, y en los tribunales hacéis perder su causa a los pobres. Por tanto, el prudente en tal tiempo calla, porque el tiempo es malo”. La palabra usado aquí “cohecho”, quiere decir soborno o como dicen en México, “la mordida”. Una hermana de México recién me escribió, angustiada por el fraude bien conocido entre el proceso político. Necesitamos sabiduría el Señor para vivir en estos tiempos, pues como dijo Amos, el prudente en tal tiempo calla, porque el tiempo es malo.
Pero en aquellos tiempos había los que pensaron que fuera bueno venir el día de Jehová, pensando que seria por ejecutar juicio en contra sus enemigos. Pero, el día de Jehová iba a ser también para ejecutar juicio contra ellos mismos, algo que no meditaban nada. “¡Ay de los que desean el día de Jehová! ¿Para qué queréis este día de Jehová? Será de tinieblas, y no de luz; como el que huye de delante del león, y se encuentra con el oso; o como si entrare en casa y apoyare su mano en la pared, y le muerde una culebra. ¿No será el día de Jehová tinieblas, y no luz; oscuridad, que no tiene resplandor”? Así nos hace pensar de los días en que vivimos nosotros. 1 Pedro 4:17 nos dice “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios”? Pedro hablaba de los sufrimientos de los cristianos de aquel entonces, pasando por duras pruebas pero a través de la disciplina de un Padre de amor. ¿Qué tal entonces iba a ser para los que solo conocerán a Dios como su Juez? Hay los que predican lo que ha sido llamado “el evangelio de Salud y Riqueza” proclamando mas o menos que si uno cree en Cristo, tendrá ambos buena salud y bastante dinero. Pero no hay apoyo para tal doctrina en la palabra de Dios. Ellos toman versículos que hablan de la bendición de Dios en el milenio y tratan de aplicarlo al día de hoy. Hay una tragedia cuando así con descuidado se traza la palabra de Dios.
Amos indica que solo diez porciento del pueblo iba a ser librado. “Porque así ha dicho Jehová el Señor: La ciudad que salga con mil, volverá con ciento, y la que salga con ciento volverá con diez, en la casa de Israel”. Pero, había posibilidad que por arrepentirse, podían estar entre el diez porciento. “Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así Jehová Dios de los ejércitos estará con vosotros, como decís. Aborreced el mal, y amad el bien, y estableced la justicia en juicio; quizá Jehová Dios de los ejércitos tendrá piedad del remanente de José”. Así en el día de hoy, sabemos que viene juicio sobre este mundo. Pero nosotros tenemos el mensaje tan bueno para un mundo perdido. “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”. 2 Corintios 5:18-21 Querido lector, ¿es usted reconciliado con este Dios, el Padre de amor, que hizo a su hijo pecado para nuestra justicia?
9 de septíembre de 2012