Recibí varios comentarios sobre la pregunta de la expresión en el capitulo 3 “De la manera que el pastor libra de la boca del león dos piernas, o la punta de una oreja … ”. El hermano Guillermo de Santiago, Chile me explicó que el motivo del pastor llevar algo de la oveja era para probar al dueño del animal que el mismo no había robado o vendido la oveja, sino que había sido de despedazado. El pensamiento general es que Amos habla de un día aun futuro, cuando el Señor Jesucristo ha de rescatar un remanente de Israel “de la boca del león”. Es muy bueno por nosotros así descansar en la soberanía y los planes de Dios, mirando las naciones hoy en día alrededor de la pequeña nación de Israel, amenazándola con exterminación, que Jehová tendrá su parte, un remanente que confiarán en su verdadero Mesías, el Señor Jesucristo.
En nuestro capítulo de hoy, vemos palabras elocuentes muy semejantes a los que notamos en la profecía de Oseas, quien hizo comparaciones para ilustrar el carácter de la nación de Israel. En los primeros versículos del capítulo 4, Amos describe a las mujeres de Israel como vacas que han comido bien y son rebeldes, sin darse cuenta de quien les dio de comer. “Oíd esta palabra, vacas de Basán, que estáis en el monte de Samaria, que oprimís a los pobres y quebrantáis a los menesterosos, que decís a vuestros señores: Traed, y beberemos”. La opresión de los pobres era siempre la expresión de ingratitud hacia Jehová, a quien debían todo. Pero su prosperidad iba a tener su fin terrible, expresado en palabras elocuentes. “Jehová el Señor juró por su santidad: He aquí, vienen sobre vosotras días en que os llevarán con ganchos, y a vuestros descendientes con anzuelos de pescador; y saldréis por las brechas una tras otra, y seréis echadas del palacio, dice Jehová”. El pez jalado a través del anzuelo va muy contra su voluntad, pero tiene que ir porque no puede escapar sin hacerse mucho daño. Me hace pensar de lo que llegó a ser llamado “la marcha de muerte de Batan” cuando quince mil soldados americanos y sesenta mil soldados filipinos se rindieron después de cuarto meses de resistencia en el principio del ataque japonesa en la segunda guerra mundial. En la marcha hacia “el penal” de unos cien kilómetros a pie, se dice que murió un soldado cada diez metros, pues les dieron muy poca agua y el que faltaba, o le ejecutaron de una vez con filo de espada (para ahorrar balas) o le sepultaron aun medio vivos.
En los versos 4 y 5 habla de los lugares que habían sido de mucha importancia en los días pasados para Israel. Betel, el lugar donde Jehová por primera vez apareció a Jacobo (Génesis 28) cuyo nombre significa “la casa de Dios” había llegado a ser el lugar de adoración del ídolo, el becerro de oro de Jeroboam. Gilgal, el lugar donde los hijos de Israel habían hecho la circuncisión justo después de haber cruzado el Jordan (Josué 5), una señal de haber apartado de las inmundicias de Egipto, había llegado a ser el lugar donde ofrecieron “sacrificio de alabanza con pan leudado”. Me hace pensar de los Estados Unidos, donde vinieron los primeros emigrantes buscando la libertad de conciencia para adorar a Dios. Nuestra constitución garantizaba que el gobierno no iba a impedir la adoración de Dios, pero ha sido trastornado ahora para decir que es prohibida toda mención de Dios y especialmente del Señor Jesucristo en las escuelas o en cualquier institución del gobierno.
El resto del capitulo habla de lo que Jehová había enviado en forma de juicios providenciales y ellos no habían hecho caso ni prestado nada de atención. Repetido cinco veces es la expresión “mas no os volvisteis a mí, dice Jehová” a pesar de una variedad de circunstancias calculadas para hacerles escuchar que Jehová les estaba hablando fuertemente. “Hubo falta de pan en todos vuestros pueblos”; “os detuve la lluvia tres meses antes de la siega”; “Os herí con viento solano y con oruga; la langosta devoró vuestros muchos huerto”; “Envié contra vosotros mortandad tal como en Egipto”; “Os trastorné como cuando Dios trastornó a Sodoma y a Gomorra”. Pero todo en vano; no prestaron atención ni dieron oído a Jehová. El resultado por fin iba a ser “prepárate para venir al encuentro de tu Dios, oh Israel”. Nosotros usamos este versículo como mensaje del evangelio, pero no era así en aquel entonces sino un mensaje que Dios mismo les iba a castigar. Todo esto debe de ser una advertencia a nosotros, que no caminemos nosotros inconscientes como ellos de la voz de Dios que nos habla, pero siempre en amor como a sus hijos, o en una palabra de corrección o exhortación hecho por un hermano a través de la palabra de Dios, o quizás por nuestras circunstancias.
2 de septíembre de 2012