El tema en este capítulo es del futuro y Jehová obrando por su pueblo en los postreros días, durante la gran tribulación. Ellos iban a padecer bajo las naciones que hacían lo que querían con Israel y con la tierra de Palestina por un tiempo limitado. “Porque he aquí que en aquellos días, y en aquel tiempo en que haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén, reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra; y echaron suertes sobre mi pueblo … ”.
Lo que me interesa en todo esto es como Jehová tiene la última palabra. Es “Israel mi heredad” y “mi tierra” y “mi pueblo” y todos van a tener que reconocer esta verdad. He mencionado antes pero vale la pena volver a decir que las naciones y los políticos de hoy en día ven muy bueno culpar a la nación de Israel y los judíos de muchas cosas, y proclamar de los descendientes de Esaú (los árabes) como los perseguidos por Israel y los que deben tener la heredad de Palestina. Pero Jehová proclama en nuestro capítulo que lo que hacían era contra Jehová mismo. “Y también, ¿qué tengo yo con vosotras, Tiro y Sidón, y todo el territorio de Filistea? ¿Queréis vengaros de mí? Y si de mí os vengáis, bien pronto haré yo recaer la paga sobre vuestra cabeza”. Es interesante notar que la tierra de Filistea es lo que se llama hoy el territorio de Gaza, el pedazo de tierra entregado a los palestinos por Israel hace como diez años.
Me hace pensar de las palabras desde el cielo a Saulo de Tarso. “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues”. Saulo pensaba que sus acciones eran contra judíos que profesaban el nombre de Jesús. Pero aprendió aquí que batallaba contra Jesucristo mismo; que Cristo y su pueblo eran una sola cosa, un solo cuerpo. Saulo, o sea después Pablo, llegó a ser el apóstol que enseñaba más que todos los demás autores de los libros del nuevo testamento sobre la bendita doctrina de “un solo cuerpo”. No decimos que es la misma relación o cercanía que Jehová Dios tenía con su pueblo Israel pero si es interesante ver como los pecados contra el pueblo terrenal de Dios son pecados contra Dios mismo. No podemos estar de acuerdo ni participar con los que así ligeramente hablan en contra el pueblo de Dios.
En nuestro titulo hablo del valle de la decisión. “Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión”. Supongo que aquí habla de las naciones, decidiendo donde iban a ponerse; o con Israel o en contra. Pero estos versículos se han usado también en el evangelio, pues podemos decir que todo el mundo esta en el valle de la decisión. Querido lector, ¿es usted CON el Señor Jesús o en CONTRA? “El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama”. Mateo 12:30
“Y Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y temblarán los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel”. Joel 3:16 ¿No es un ánimo saber que Jehová tendrá la ultima palabra? Las naciones en el valle de decisión acaso deciden ponerse en contra de Israel, pero no importará cuando Jehová rugirá de Sion. “Egipto será destruido, y Edom será vuelto en desierto asolado, por la injuria hecha a los hijos de Judá; porque derramaron en su tierra sangre inocente. Pero Judá será habitada para siempre, y Jerusalén por generación y generación. Y limpiaré la sangre de los que no había limpiado; y Jehová morará en Sion”. Así confiamos que, sea como sea el apoyo o la falta de apoyo de los Estados Unidos, o las amenazas de Irán o Venezuela en contra Israel, serán inútiles cuando Jehová obra a favor de su pueblo terrenal. Igual nosotros, pueblo celestial que vivimos en el día de la gracia. “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica”. Romanos 8:31-33
5 de agosto de 2012