“Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra”. (verso 1) En este capítulo vemos como la falta de conocimiento de Dios afectaba el pueblo de Israel en una forma muy grave. “Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden”. (verso 2) Se ve que el versículo 2 es la consecuencia de verso 1. Versículo 6 sigue “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento”. Hay mucha instrucción por nosotros en el día de hoy, pues nosotros vivimos en un tiempo cuando el conocimiento de Dios va cada vez menos, pero el hombre imagina que no es necesario que haya conocimiento de Dios para tener una moralidad y buenas relaciones entre individuos en la raza humana. Pero la falta de conocimiento y temor de Dios es el MOTIVO del pecado. El hombre prefiere no llamarlo pecado, pues para él es mas bien cuestión de humanismo, sin relación con Dios y lo que la Biblia llama “pecado”.
Pero nosotros vemos aquí en el libro de Oseas que las cosas iban mal en peor porque el pueblo había faltado en el conocimiento de Dios. Y eso era a propósito; “Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. (verso 6). Aquí vemos porque ellos eran más responsables. Tenían la ley de Dios y los libros de Moisés, los Salmos, y los libros escritos por Salomón, imagino. Pero habían “desechado el conocimiento” que es mucho peor que ignorar, como las naciones paganos que nunca habían conocido a Jehová, el Dios verdadero. ¿Y que tal de nosotros, que tenemos toda la Biblia? ¿Y que tal de las naciones que han tenido la profesión de cristianismo por tantos años? El tener la revelación de la escrituras es un grande privilegio, pero también es una grande responsabilidad. Este es un principio que tenemos de la boca del Señor Jesús en Lucas 12:48-49 “Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá”.
Esto me lleva a otro punto, quizás algo polémico que ha causado bastante tristeza entre los hermanos congregados al nombre del Señor, y eso es cuestión de las relaciones con otros cristianos de entre las denominaciones. Yo no quiero poner reglas y no lo veo según la voluntad de Dios hacerlas, pues muchas veces hay la necesidad de discernimiento dado de Dios. Aquí en el libro de Oseas, Dios hace una diferencia entre Judá y Efraín. “Si fornicas tú, Israel, a lo menos no peque Judá”. Y verso 17: “Efraín es dado a ídolos; déjalo”. Hay muchos cristianos muy sinceros entre las denominaciones, que son ignorantes de los principios de congregarse. Muchas veces nosotros podemos gozar de comunión con ellos sobre las cosas de Cristo, y compartir con ellos del amor de Cristo. También hay los que por desanimo y dificultades han apartado de la mesa del Señor, y hay necesidad de tratar de animarles y enseñarles que vale la pena seguir al Señor, aun en el lugar a veces solitario “fuera del campamento” (Hebreos 13:13) a pesar de las muchas dificultades que puede haber. Pero hay otros que han dejado a la mesa del Señor y se han transformados en enemigos de la verdad, con un vivo deseo de desviar a otros. Cuando es cuestión de uno en semejante condición, puede ser que hay un principio enseñado en el verso 17 “Efraín es dado a ídolos; déjalo”. Lo dejo así por su consideración.
Dos cosas mas veo de interés en este capítulo. “Sus príncipes amaron lo que avergüenza”. Cuando los líderes son corruptos, no es sorprendente que el pueblo siga sus pisadas. Así debemos orar por los líderes y políticos, no solo “para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad” (1 Timoteo 2:2) sino también que sean hombres con el temor de Dios. “La justicia engrandece a la nación; Mas el pecado es afrenta de las naciones”. Proverbios 14:34 Y una cosa mas; hay los que dicen que el abuso de sexo, drogas o alcohol no hace daña a nadie. Pero Oseas decía del pueblo “Fornicación, vino y mosto quitan el juicio. Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde; porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para fornicar”. Así la inmoralidad, tan aceptada en el mundo en nuestro día como una cosa sin consecuencia, es en realidad algo que siempre hacia mucho daño espiritual al pueblo de Dios. Que escuchemos nosotros la enseñanza de Romanos 12:2 “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.
22 de abril de 2012