Disculpe la demora de dos semanas para un estudio, pues estaba yo visitando los hermanos de la Republica Dominicana y no encontré tiempo para escribir un estudio.
Notamos en el último estudio como fue dado a Oseas tomar una esposa, mujer pecaminosa, como testimonio a la nación de Israel, una nación infiel como la esposa de Oseas. No se si lo que sigue en este capítulo realmente pasó a Oseas y Gomer, la mujer su esposa, o es solo la voz de Dios hablando a través de su profeta. “Contended con vuestra madre, contended; porque ella no es mi mujer, ni yo su marido; aparte, pues, sus fornicaciones de su rostro, y sus adulterios de entre sus pechos.” Es muy posible que todo esto si pasó al profeta Oseas, y tuvo que sufrir la vergüenza de una esposa infiel para poder entender y ministrar como boca de Jehová a la nación de Israel. Pero este versículo obviamente habla de la tristeza de Israel yendo tras idolatría en vez de adorando a Jehová. “Y la castigaré por los días en que incensaba a los baales, y se adornaba de sus zarcillos y de sus joyeles, y se iba tras sus amantes y se olvidaba de mí, dice Jehová.” Es interesante ver que se menciona aquí los baales, que supuestamente habían sido eliminados en el tiempo de Elías (cuando mataron a los profetas de Baal en el monte) y el juicio por mano de Jehú (quien había hecho venganza sobre los profetas de Baal por engaño; véase 2 Reyes 10:18 en adelante.) Pero aparentemente, a pesar de todo lo que había pasado, ellos seguían en lo mismo, manteniendo su idolatría, la cual Jehová ya no iba a aguantar.
Pero nos es de mucho ánimo leer el resto del capítulo donde Oseas nos cuenta del futuro, algo que todavía no ha llegado a acontecer, pero seguro que su tiempo esta acercando. “Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón. Y le daré sus viñas desde allí, y el valle de Acor por puerta de esperanza; y allí cantará como en los tiempos de su juventud, y como en el día de su subida de la tierra de Egipto.” ¿Se acuerda del valle de Acor? Este valle es donde empezó el juicio en la nación de Israel, aunque en aquel entonces fue solo un hombre que pecó, pero trajo juicio sobre toda la nación. “Entonces Josué, y todo Israel con él, tomaron a Acán hijo de Zera, el dinero, el manto, el lingote de oro, sus hijos, sus hijas, sus bueyes, sus asnos, sus ovejas, su tienda y todo cuanto tenía, y lo llevaron todo al valle de Acor. Y le dijo Josué: ¿Por qué nos has turbado? Túrbete Jehová en este día. Y todos los israelitas los apedrearon, y los quemaron después de apedrearlos.” Josué 7:24-25 Jehová había mandado la separación total de Israel de los bienes en Jericó. Pero Acán había codiciado lo que veía en la ciudad y trajo juicio sobre si mismo, y sobre su familia, y sobre la nación. ¿Era justo que la familia de Acán sufriera por las maldades del papa? Acán había escondido su mercancía robada en su tienda y supongo que su familia sabía y mantenía el silencio sobre el pecado. Además, leemos en el mismo capítulo de Josue 7, “Y Jehová dijo a Josué: Levántate; ¿por qué te postras así sobre tu rostro? Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres”.
Pero el valle de Acor ha de ser “puerta de esperanza” pues en apedrear a Acán, el pueblo de Israel estaba participando y reconociendo el pecado, y esto nos habla fuertemente del tiempo de arrepentimiento de la nación por el pecado principal de haber crucificado su Mesías, el Señor Jesucristo.
Quiero enfocar por un momento en la importancia de reconocer la bendición futura de la nación de Israel. Ha llegado a ser popular en algunos países, incluso en los Estados Unidos (donde por mucho tiempo había un fuerte apoyo para la nación actual de Israel), condenarlos por ser “racistas” y tomar la parte de los naciones musulmanes en contra Israel. Yo no quiero decir que nosotros como creyentes debemos meternos en la política, pues no somos de este mundo como dijo el Señor Jesús en su oración al Padre en Juan 17. “No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.” Pero tampoco debemos participar en lo que hacen nuestros políticos, hablando en contra Israel, pues hay que recordar que las promesas que Dios hizo a Abraham han de ser cumplidos, no en la iglesia que es celestial, sino en un pueblo terrenal, la nación de Israel. Ha llegado a ser popular de nuevo adoptar el error de lo que se llama “la teología del remplazo” que dice que la iglesia remplaza a Israel en los planes de Dios. Pero nosotros debemos estar firmes en las verdades que nos han sido enseñados, entendiendo los planes de Dios a través de la enseñanza de las dispensaciones.
8 de abril de 2012