Primeramente les quería avisar de la página Web del hermano Lon Hulen de Los Ángeles, www.tesorosescogidos.mx . Hay artículos de varios hermanos escritos en español para su bendición espiritual.
Nuestro capítulo empieza con una denunciación de Israel, el profeta Oseas usando de nuevos sus términos tan distintos. “Efraín se apacienta de viento, y sigue al solano; mentira y destrucción aumenta continuamente; porque hicieron pacto con los asirios, y el aceite se lleva a Egipto”. Estando con grandes problemas, la nación en vez de volver a Jehová en arrepentimiento, buscaron los remedios y ayuda que los paganos podían ofrecer. Pero el profeta les hace volver en sus pensamientos a su historia, la de su padre Jacob. “En el seno materno tomó por el calcañar a su hermano, y con su poder venció al ángel. Venció al ángel, y prevaleció; lloró, y le rogó; en Bet-el le halló, y allí habló con nosotros”. Estos breves versículos cubren muchos años de la vida de Jacob, desde sus hechos durante su nacimiento con su hermano mellizo hasta su pelea con el ángel durante la noche cuando esperaba con miedo ver de nuevo a su hermano, a quien había engañado hacia tantos años.
¿Se acuerda usted de la pelea de Jacob con el ángel? Esta historia se lee en el capítulo 32 de Génesis, y esta lleno de interés e instrucción por nosotros. Citaré una breve porción del capítulo; “Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba…Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido”. Su nombre “Jacob” quería decir “engañador”, un nombre poco adulatorio, y Jacob tuvo que decirlo en voz alta cuando el ángel le preguntó. Me parece que era para que Jacob se diera cuenta de su vida hasta este momento, lleno de engaño y realmente una vida bastante miserable, a pesar de las riquezas que había aumentado. Pero su nombre de aquel momento era cambiado al nombre “Israel” que quiere decir “un príncipe con Dios”. ¿Qué es un príncipe? ¡Es el hijo del rey!
¿Qué, pues, tenia que ver la historia de Jacob con la nación actual en el tiempo de Oseas? Pues, igual como Jacob se había apoderado a través de sus manipulaciones e inteligencia humana, así estaba haciendo la nación de nuevo. Pero la bendición que trae consigo la felicidad no requiere esfuerzo humano, sino la pura gracia de Dios. ¿Merecía Jacob ser “hijo del rey”? No, para nada. Eso venia solamente del corazón de Dios, lo que Jehová había prometido en la noche cuando Jacob en Bet-el dormía con piedras por su almohada.
Y junto con las manipulaciones de Israel actual, también había la soberbia. “Mercader que tiene en su mano peso falso, amador de opresión. Efraín dijo: Ciertamente he enriquecido, he hallado riquezas para mí; nadie hallará iniquidad en mí, ni pecado en todos mis trabajos”. Quizás fue esta vista de los judíos que al principio inicio el odio de Hitler, el líder alemán que tanto perseguía y mataba millones de judíos durante el siglo pasado. Pero hay que tener en cuenta que Hitler fue derrotado y su nación casi aniquilada por haber levantado la mano contra el viejo pueblo de Dios. No, el hombre no va a ser el que corrige a Israel. “Efraín ha provocado a Dios con amarguras; por tanto, hará recaer sobre él la sangre que ha derramado, y su Señor le pagará su oprobio”.
Una cosita más, antes que terminar. El profeta también les hacia recordar de la historia humilde de Jacob. “Pero Jacob huyó a tierra de Aram, Israel sirvió para adquirir mujer, y por adquirir mujer fue pastor”. La soberbia y orgullo nunca convienen al creyente en Cristo. Sea como sea nuestro estado económico o social en este mundo, que recordemos el humilde Señor Jesús, que trabaja aquí como carpintero, un trabajo mal pagado y duro. “Soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”. Mateo 11:29
17 de junio de 2012