MEDITACIONES

de     P. F.

Jonás aprendiendo los pensamientos de Dios  *

Jonás 4 *

“PERO Jonás se apesadumbró en extremo, y enojóse.  Y oró á Jehová, y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me precaví huyendo á Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo á enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal.  Ahora pues, oh Jehová, ruégote que me mates; porque mejor me es la muerte que la vida.  Y Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?  Y salióse Jonás de la ciudad, y asentó hacia el oriente de la ciudad, é hízose allí una choza, y se sentó debajo de ella á la sombra, hasta ver qué sería de la ciudad.  Y preparó Jehová Dios una calabacera, la cual creció sobre Jonás para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le defendiese de su mal: y Jonás se alegró grandemente por la calabacera.  Mas Dios preparó un gusano al venir la mañana del día siguiente, el cual hirió á la calabacera, y secóse.  Y acaeció que al salir el sol, preparó Dios un recio viento solano; y el sol hirió á Jonás en la cabeza, y desmayábase, y se deseaba la muerte, diciendo: Mejor sería para mí la muerte que mi vida.  Entonces dijo Dios á Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte.  Y dijo Jehová: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció:  ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella grande ciudad donde hay más de ciento y veinte mil personas que no conocen su mano derecha ni su mano izquierda, y muchos animales”?  (Jonás 4:1–11)


“Y preparó Jehová Dios una calabacera, la cual creció sobre Jonás para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le librase de su malestar; y Jonás se alegró grandemente por la calabacera”.  ¿Por qué era más agradable a Jonás la sombra de la calabacera que la sombra de la enramada que el mismo había hecho?  Pues, la planta viva respira, evapora agua, baja la temperatura, y aumenta el oxígeno.  Así Dios en su misericordia ha preparado la creación de tal forma para ministrar a las necesidades de su criatura, y esta planta maravillosa que creció milagrosamente en una noche, obviamente no era el resultado de un accidente (como la evolución) sino la mano de Dios, trabajando para el consuelo de su siervo deprimido y mal humorado.

Pero las circunstancias, si sean la fuente de nuestro gozo también como aquí de Jonás, van a ser algo muy fluctuante.  Jonás “se alegró grandemente por la calabacera” y en aquel momento su enojo y su mal genio desaparecieron por un rato, pero solo para regresar peor.  Mucho mejor por Jonás hubiera sido (y así también con nosotros) gozar en lo que daba gozo a Dios, pues así el gozo llega siendo una fuente inagotable en vez de algo que cambia a cada rato.  “Pero al venir el alba del día siguiente, Dios preparó un gusano, el cual hirió la calabacera, y se secó.  Y aconteció que al salir el sol, preparó Dios un recio viento solano, y el sol hirió a Jonás en la cabeza, y se desmayaba, y deseaba la muerte, diciendo:  Mejor sería para mí la muerte que la vida”.  Dijo Job muchos años antes “Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito”.  Y también dijo “¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos”? Job 1:21, Job 2:10

Pero igual con sus tratamientos con Job, Dios tenía otra cosa que enseñar a Jonás, mucho más importante que su comodidad por un solo día.  La calabacera, el gusano, y el recio viento solano todos venían de la mano de Dios, cada uno con su propósito de hacerle a Jonás ver las cosas como Dios las ve.  “Entonces dijo Dios a Jonás:  ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte.  Y dijo Jehová: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció”.  Otra vez pienso escuchar la voz de Dios hablando a Jonás, no enojado ni molestado, sino suavemente como habló con Elías en aquel momento cuando estaba tan deprimido; “¿Qué haces aquí, Elías”? 1 Reyes 19:9  ¿Por qué tuvo Jonás lastima por la calabacera?  Pues, porque ministraba a su propio comodidad y bienestar.  ¡O, que fuerte la reprensión, si reflexionamos como somos nosotros semejantes a Jonás!  ¿Lamentamos más la perdida de lo que simplemente nos hace más cómodos en este mundo, que las almas perdidas que van saliendo día tras día de este mundo para perecer para siempre jamás?  Me da pena solo pensar de ello.

Dios ahora hace una comparación que Jonás no hubiera podido negar.  Compadecía Jonás por la calabacera, pero no para la ciudad de Nínive.  Pero que bueno que Dios no es egoísta como somos nosotros;  “¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales”?  Jonás no había pensado de los niños de Nínive, y mucho menos de los animales.  No dudo que Jonás solo pensaba de los miles de soldados que acaso un día iban a levantar en contra la nación de Israel, y prefería Jonás que todos quedaban muertos bajo el juicio de Dios.

Pero para mi la grande lección de este libro es el carácter de Dios, manifestado en su misericordia por los marineros que acompañaron a Jonás es su viaje de rebeldía, la misericordia mostrado a la ciudad de Nínive, y quizás sobre todo, la forma en que Dios tiernamente trabaja con Jonás.  Jehová quiso enseñar a Jonás no gozar simplemente de las circunstancias ni tampoco de su propio bienestar, sino gozar en el corazón de Dios, un corazón que Jonás conocía ya, pero le faltaba compartir en sus caminos de clemencia.  Suponiendo que Jonás mismo era el autor de este pequeño libro, no dudamos que aprendió la lección.  ¡Que sea así con nosotros también!

FELIPE FOURNIER
18 de marzo de 2012