Estamos acercando al fin de la historia de este varón de Dios tan interesante, Eliseo. Aunque vivía muchos años después de ungir a Jehú como rey, realmente desaparece de la vista en la historia de Israel por unos 45 años. Solo vuelve a aparecer, muriendo, durante el reino del nieto de Jehú y esto también queremos considerar. Pero vemos por el momento lo que pasa con Jehú y la casa de Acab.
No hemos olvidado, creo, como fue el reino de Acab en el tiempo de Elías profeta. “A la verdad ninguno fue como Acab, que se vendió para hacer lo malo ante los ojos de Jehová; porque Jezabel su mujer lo incitaba. Él fue en gran manera abominable, caminando en pos de los ídolos, conforme a todo lo que hicieron los amorreos, a los cuales lanzó Jehová de delante de los hijos de Israel”. Dios en su misericordia y longánimo, a pesar del rey horrible y su esposa vil e idolatra, había demorado ejecutando el juicio y en vez de juzgar, había enviado a Eliseo, cuya demonstración de la gracia ojala nos haya animado mucho durante estos estudios. Acab había muerto en la batalla, herido por una flecha “por ventura” de los Sirios, así cumpliendo la profecía del fiel profeta Micaías. Su hijo Ocozías murió por palabra de Elías después de caer del segundo piso y después consultar con Baal-zebub dios de Ecrón. Pero aun vivía la mujer tan mala, Jezabel, y también su hijo Joram que reinaba sobre Israel todo este tiempo y tenía relaciones con Eliseo, a veces buenas y a veces malas, como ya hemos visto. Parece que mucho tiempo habiendo pasado, el juicio no iba a caer sobre la casa de Acab. Pero aunque Dios demora en su misericordia para ejecutar juicio, y tardo para enojarse (como dijo Jonás) pues él es el Dios de toda gracia, sabemos que también es un Dios justo. El juicio tenia que caer sobre Jezabel y su hijo Joram, y toda su casa de Acab y la idolatría relacionado con Baal.
En la escena que vemos en nuestro capítulo, Joram había salido a pelear con Hazael rey de los Sirios y había sido herido. Le esta visitando su primo, que desgraciadamente también era el rey de Judá, el triste resultado de la alianza corrupta del rey piadoso Josafat de Judá con el rey Acab. El papa de Ocozías, también de nombre Joram, tenia por su esposa a Atalía, la hermana cruel y mala de Acab. No es nuestro tema hablar sobre esta historia, pero vale la pena leer y tomar instrucción de la palabra de Dios, que enseña como “Las malas conversaciones (o sea, relaciones) corrompen las buenas costumbres”. 1 Corintios 15:33
Volviendo a Jehú, vemos como por palabra de Eliseo llegó a ser rey de Israel, e instrumento de Dios para ejecutar juicio, cosa que desgraciadamente le agradaba demasiado. “Entonces el profeta Eliseo llamó a uno de los hijos de los profetas, y le dijo: Ciñe tus lomos, y toma esta redoma de aceite en tu mano, y ve a Ramot de Galaad. Cuando llegues allá, verás allí a Jehú hijo de Josafat hijo de Nimsi … Toma luego la redoma de aceite, y derrámala sobre su cabeza y di: Así dijo Jehová: Yo te he ungido por rey sobre Israel. Y abriendo la puerta, echa a huir, y no esperes”. No sabemos porque Eliseo no fue sino envió a un siervo fiel. Acaso fue por el mismo motivo que dijo al siervo “abriendo la puerta, echa a huir, y no esperes” así mostrando que el hombre de la gracia no iba a tener nada que ver con este hombre, aunque era instrumento de Dios. Quizás en semejante forma dijo el apóstol Pablo en Romanos 13:1 “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas”. Hay que recordar que el emperador romano de aquel entonces era Nero, hombre demasiado cruel e injusto. Así estamos nosotros en un mundo que tiene lideres infieles, corruptos, y malos, pero confiamos en Dios que el nos da forma de vivir y prosperar espiritualmente a pesar de la maldad que nos rodea, evitando los argumentos políticos que muchos les gustan compartir. Fuera mejor, como el siervo de Eliseo “En seguida abrió la puerta, y echó a huir”.
Vale la pena leer la historia, como Jehú hizo bien, ejecutando el juicio contra la casa de Acab, matando a los hijos de Acab y también la mujer tan mala Jezabel. En esta trampa también cayó el nieto del rey piadoso Josafat, pues estaba visitando su primo cuando vino Jehú buscando sangre. Pero no había en el corazón de Jehú un deseo de seguir a Jehová. “Con todo eso, Jehú no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel; y dejó en pie los becerros de oro que estaban en Bet-el y en Dan.
Dios mediante terminaremos el estudio de Eliseo la semana que entra.
1 de enero de 2012