MEDITACIONES

de     P. F.

Eliseo y los jóvenes burladores  *

2 Reyes 2:23-25 *

“Después subió de allí á Beth-el; y subiendo por el camino, salieron los muchachos de la ciudad, y se burlaban de él, diciendo: ¡Calvo, sube! ¡calvo, sube!  Y mirando él atrás, viólos, y maldíjolos en el nombre de Jehová. Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos cuarenta y dos muchachos.  De allí fué al monte de Carmelo, y de allí volvió á Samaria.”  (2 Reyes 2:23–25)


Es con tristeza que leemos los versículos acerca de los jóvenes burladores de Betel, la ciudad cuyo nombre significa “la casa de Dios”.  “Después subió de allí a Bet-el; y subiendo por el camino, salieron unos muchachos de la ciudad, y se burlaban de él, diciendo:  ¡Calvo, sube! ¡calvo, sube!  Y mirando él atrás, los vio, y los maldijo en el nombre de Jehová.  Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos”.

Hemos dicho que el ministerio de Eliseo era la gracia soberanía de Dios, después que la nación rebelde había puesto oídos sordos al llamamiento a arrepentimiento por el ministerio de Elías.  Pero en el ministerio de Eliseo, hay tres ocasiones cuando el juicio se manifiesta, y el tema de hoy día es una de las tres.  Las otras son la lepra que quedó sobre Giezi siervo de Eliseo, y la muerte del siervo del rey de Israel que murió atropellado en las puertas de Samaria por no creer en la palabra de Dios.  En cada ocasión, el motivo del juicio es el menospreciar la gracia, pues si el hombre no recibe la gracia, ¿que más tiene Dios por el menos el juicio?

Los hijos de los profetas dudaron acerca de la ascensión de Elías al cielo, e insistieron en enviar cincuenta hombres para ir en busca del profeta, como hemos meditado antes.  Pero estos muchachos burlaron de la ascensión, sugiriendo que Eliseo también subiera con Elías y se vaya de ellos.  Pero Eliseo era representante en la tierra del hombre que había subido al cielo, y así no iba a irse, sino iba a quedar por largo tiempo, ministrando gracia continuamente, no solo al pueblo de Israel, sino también para los gentiles como Naamán.  Estos muchachos nos son prototipo del modernismo en la cristiandad en el día de hoy.  Las enseñanzas en las iglesias modernas, llamados cristianos pero en realidad totalmente muertos, burlan de Cristo resucitado y glorificado a la diestra de Dios.  Lo que les interesa es más bien Cristo según la carne; Cristo el hombre que caminaba en este mundo haciendo obras de caridad y según ellos, un ejemplo que nosotros debemos seguir.  ¿Pero que nos dice la escritura?  “De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.  De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.  2 Corintios 5:16–17

Claro que el Señor Jesucristo es ejemplo por nosotros en su vida aquí en el mundo.  Pero es bueno reconocer que ya no conocemos a Cristo según la carne.  Él es un hombre glorificado a la diestra de Dios y nuestra porción esta allá con él, no aquí en el mundo que está bajo la maldición, como también estos muchachos burladores fueron malditos.  Es a veces difícil por nosotros entender que la profesión cristiana también va a ser juzgado pero Pedro nos enseña esta verdad.  “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios ... ”.  1 Pedro 4:17  Es la gran profesión cristiana que va a caer bajo el juicio de Dios.  Aseguremos nosotros que no somos nada más que pura profesión sin realidad ante Dios que conoce nuestros corazones.  Si no somos nuevas criaturas en Cristo, también estaremos bajo el juicio.

Estos muchachos eran varios, cuarenta dos en total.  Es una verdad de la raza humana que le gusta identificarse con el sentido del grupo, pero el sentido de este grupo de jóvenes era algo muy malo, y cayeron bajo un juicio feo.  Si se murieron todos, no estoy seguro.  Pero si no, por lo menos llevaron las cicatrices por el resto de su vida.  Hay cosas que no se puede deshacer.

Para su meditación lo dejo con estos versículos de 2 Timoteo 2:20–21;  “Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles.  Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra”.

FELIPE FOURNIER
31 de julio de 2011