MEDITACIONES

de     P. F.

Eliseo y la alianza corrupta de Josafat, rey de Judá  *

2 Reyes 3 *

“Y JORAM hijo de Achâb comenzó á reinar en Samaria sobre Israel el año dieciocho de Josaphat rey de Judá; y reinó doce años.  E hizo lo malo en ojos de Jehová, aunque no como su padre y su madre; porque quitó las estatuas de Baal que su padre había hecho.  Mas allegóse á los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, que hizo pecar á Israel; y no se apartó de ellos.  Entonces Mesa rey de Moab era propietario de ganados, y pagaba al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros con sus vellones.  Mas muerto Achâb, el rey de Moab se rebeló contra el rey de Israel.  Y salió entonces de Samaria el rey Joram, é inspeccionó á todo Israel.  Y fué y envió á decir á Josaphat rey de Judá: El rey de Moab se ha rebelado contra mí: ¿irás tú conmigo á la guerra contra Moab? Y él respondió: Iré, porque como yo, así tú; como mi pueblo, así tu pueblo; como mis caballos, así también tus caballos.  Y dijo: ¿Por qué camino iremos? Y él respondió: Por el camino del desierto de Idumea.  Partieron pues el rey de Israel, y el rey de Judá, y el rey de Idumea; y como anduvieron rodeando por el desierto siete días de camino, faltóles el agua para el ejército, y para las bestias que los seguían.  Entonces el rey de Israel dijo: ¡Ah! que ha llamado Jehová estos tres reyes para entregarlos en manos de los Moabitas.  Mas Josaphat dijo: ¿No hay aquí profeta de Jehová, para que consultemos á Jehová por él? Y uno de los siervos del rey de Israel respondió y dijo: Aquí está Eliseo hijo de Saphat, que daba agua á manos á Elías.  Y Josaphat dijo: Este tendrá palabra de Jehová. Y descendieron á él el rey de Israel, y Josaphat, y el rey de Idumea.  Entonces Eliseo dijo al rey de Israel: ¿Qué tengo yo contigo? Ve á los profetas de tu padre, y á los profetas de tu madre. Y el rey de Israel le respondió: No; porque ha juntado Jehová estos tres reyes para entregarlos en manos de los Moabitas.  Y Eliseo dijo: Vive Jehová de los ejércitos, en cuya presencia estoy, que si no tuviese respeto al rostro de Josaphat rey de Judá, no mirara á ti, ni te viera.  Mas ahora traedme un tañedor. Y mientras el tañedor tocaba, la mano de Jehová fué sobre Eliseo.  Y dijo: Así ha dicho Jehová: Haced en este valle muchas acequias.  Porque Jehová ha dicho así: No veréis viento, ni veréis lluvia, y este valle será lleno de agua, y beberéis vosotros, y vuestras bestias, y vuestros ganados.  Y esto es cosa ligera en los ojos de Jehová; dará también á los Moabitas en vuestras manos.  Y vosotros heriréis á toda ciudad fortalecida y á toda villa hermosa, y talaréis todo buen árbol, y cegaréis todas las fuentes de aguas, y destruiréis con piedras toda tierra fértil.  Y aconteció que por la mañana, cuando se ofrece el sacrificio, he aquí vinieron aguas por el camino de Idumea, y la tierra fué llena de aguas.  Y todos los de Moab, como oyeron que los reyes subían á pelear contra ellos, juntáronse desde todos los que ceñían talabarte arriba, y pusiéronse en la frontera.  Y como se levantaron por la mañana, y lució el sol sobre las aguas, vieron los de Moab desde lejos las aguas rojas como sangre;  Y dijeron: ¡Sangre es esta de espada! Los reyes se han revuelto, y cada uno ha muerto á su compañero. Ahora pues, ¡Moab, á la presa!  Mas cuando llegaron al campo de Israel, levantáronse los Israelitas é hirieron á los de Moab, los cuales huyeron delante de ellos: siguieron empero hiriendo todavía á los de Moab.  Y asolaron las ciudades, y en todas las heredades fértiles echó cada uno su piedra, y las llenaron; cegaron también todas las fuentes de las aguas, y derribaron todos los buenos árboles; hasta que en Kir-hareseth solamente dejaron sus piedras; porque los honderos la cercaron, y la hirieron.  Y cuando el rey de Moab vió que la batalla lo vencía, tomó consigo setecientos hombres que sacaban espada, para romper contra el rey de Idumea: mas no pudieron.  Entonces arrebató á su primogénito que había de reinar en su lugar, y sacrificóle en holocausto sobre el muro. Y hubo grande enojo en Israel; y retiráronse de él, y volviéronse á su tierra.”  (2 Reyes 3)


Hasta ahora hemos visto a Eliseo en el servicio de Jehová en una esfera limitada con sus tratamientos con los hijos de los profetas y los hombres de la ciudad de Jericó.  Pero ahora su ministerio va a influenciar la nación de Israel en una forma profunda y abierta.  En el curso de este estudio, desgraciadamente vemos de nuevo como el rey de Judá, Josafat, un hombre de fe en Jehová verdadero, no fue sabio en sus asociaciones con los infieles.  Antes se había ido con el rey Acab, el hombre de todo idólatra y malo en los ojos de Jehová, y casi resultó en su muerte (vea 1 Reyes 22).  Ahora, hace casi lo mismo, como que no había aprendido nada de la experiencia.

“Pero muerto Acab, el rey de Moab se rebeló contra el rey de Israel.  Salió entonces de Samaria el rey Joram, y pasó revista a todo Israel.  Y fue y envió a decir a Josafat rey de Judá:  El rey de Moab se ha rebelado contra mí:  ¿irás tú conmigo a la guerra contra Moab?  Y él respondió: Iré, porque yo soy como tú; mi pueblo como tu pueblo, y mis caballos como los tuyos”.  Josafat había pronunciado palabras casi iguales cuando andaba con Acab, pero Jehová en su misericordia, no hacia Josafat como Acab (a pesar de sus palabras) e hizo diferencia, salvando la vida de Josafat mientras Acab cayó en la batalla por la flecha “de percance”.

“Salieron, pues, el rey de Israel, el rey de Judá, y el rey de Edom; y como anduvieron rodeando por el desierto siete días de camino, les faltó agua para el ejército, y para las bestias que los seguían”.  Interesante, ¿no?  No era la batalla ni los enemigos, sino la falta de agua que parecía el fin de su aventura y para su destrucción.  En eso el rey de Israel ve la desaprobación de Jehová.  “¡Ah! que ha llamado Jehová a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas”.  Pero Josafat, puesto en una posición falsa pero recordando su fe de nuevo, tiene otro pensamiento.  “Más Josafat dijo:  ¿No hay aquí profeta de Jehová, para que consultemos a Jehová por medio de él?  Y uno de los siervos del rey de Israel respondió y dijo:  Esta aquí Eliseo, hijo de Safat, el que vertía el agua en manos de Elías”.

Aquí aprendemos la humildad del servicio de Eliseo antes, cuando andaba en la sombra de su amo Elías.  Vertía agua en las manos de Elías, un trabajo muy humilde pero preparándose para algo mucho más notable aquí.  Encontrado Eliseo, tiene palabras directas para el rey de Israel, muy diferente de Josafat que había dicho “yo soy como tú”.  Eliseo no quiere tener nada que ver con este rey, hijo de su padre tan malo Acab.  “Entonces Eliseo dijo al rey de Israel:  ¿Qué tengo yo contigo?  Ve a los profetas de tu padre, y a los profetas de tu madre”.  El rey después habla como si conociese a Jehová;  “Y el rey de Israel le respondió:  No; porque Jehová ha reunido a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas”.  Así muestra su ignorancia total de la gracia y piensa nada más en un Dios de juicio.  ¡Ojala que Josafat fuera redargüido por estas palabras!  Eliseo iba a mostrar la gracia, no por recompensar la desobediencia de Josafat, sino para mostrar su gracia aun en un tiempo cuando había un conjunto feo entre un rey de fe, un rey malo, y un rey pagano.

“Y Eliseo dijo:  Vive Jehová de los ejércitos, en cuya presencia estoy, que si no tuviese respeto al rostro de Josafat rey de Judá, no te mirara a ti, ni te viera.  Mas ahora traedme un tañedor.  Y mientras el tañedor tocaba, la mano de Jehová vino sobre Eliseo”.  Eliseo, mostrando la gracia, estaba en la presencia de Jehová tanto como Elías antes de él.  Pero quiero notar la usa de música aquí, el tañedor.  Hay algunos que condenan por completo el uso de la música en la época cristiana.  Yo también confieso que puede ser un estorbo en la vida del cristiano.  Pero veo su uso aquí por parte de Eliseo como algo que calmaba su mente en la presencia de tanta confusión y peligro.  Y quizás podemos decir que la música tiene su uso de esa forma en el día de hoy, aunque en si es natural y no espiritual.

“Así ha dicho Jehová: Haced en este valle muchos estanques.  Porque Jehová ha dicho así: No veréis viento, ni veréis lluvia; pero este valle será lleno de agua, y beberéis vosotros, y vuestras bestias y vuestros ganados.  Y esto es cosa ligera en los ojos de Jehová; entregará también a los moabitas en vuestras manos”.  Jehová iba a proveer agua, y además, a pesar de las palabras del rey de Israel que Jehová les quería destruir, en vez de eso Jehová los iba a salvar de todo.  Y así fue, y Eliseo fue hecho notario como la voz de Jehová, lleno de gracia a una nación rebelde e impía.

FELIPE FOURNIER
7 de agosto de 2011