Volviendo al tema del profeta de la gracia, Eliseo, leemos en esta porción algo de dos personas que hemos conocido en tiempos pasados como relacionados con Eliseo, la mujer de Sunem y Giezi, anteriormente siervo de Eliseo. Pero primeramente vemos como la misericordia manifestado por Jehová a la nación, librándoles de los Sirios, fue olvidado en poco tiempo, y Dios fue obligado de enviarles otro hambre, esta vez de siete años. “Habló Eliseo a aquella mujer a cuyo hijo él había hecho vivir, diciendo: Levántate, vete tú y toda tu casa a vivir donde puedas; porque Jehová ha llamado el hambre, la cual vendrá sobre la tierra por siete años”. No dudo que estos siete años nos sirven como prototipo de lo por venir. Los fieles de Israel, confiando en la venida del Mesías el Señor Jesucristo, en el tiempo que llamamos “la tribulación” van a ser protegidos por Dios, aunque tienen que huir “a las montañas”. “Pero cuando veáis la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel, puesta donde no debe estar (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes”. La abominación que se menciona en este versículo de Marcos 13:14 es la renovación de la idolatría en Israel apóstata que confía en la bestia y el falso profeta para protegerles de las naciones alrededor que están logrando destruirles.
Parece que la mujer ya era viuda, aunque de eso no estoy seguro. Puede ser que su marido haya quedado como uno que es nada más profesante e indiferente a las demandas de Jehová, como lo vimos antes, porque Eliseo hablaba con la mujer y no con su marido. Cuando la mujer y su hijo regresan después de estar en la tierra de los filisteos por los siete años encuentran que otro alguien ha usurpado su título sobre la tierra. Y para mi es una cosa de suma importancia que así es en el día de hoy. Hay hoy en día, un pedazo de tierra en el mundo sobre el cual hay demandas muy fuertes que han causado guerra ya por muchos años. Este pedazo de tierra se llama Palestina y los árabes han declarado que la tierra les pertenece a ellos. Pero los judíos, que están allá bajo mucho crítico y amenaza, tienen un título que no puede ser cambiado, pero hay que tener en cuenta que nunca van a tener paz ni van a quedar con su título y todos sus derechos hasta que reine el Señor Jesucristo sobre su trono milenial. La mano de la fuerza militar que ahora tienen nunca va a resultar en su permanencia en la tierra.
Ahora vemos a Giezi, el siervo anteriormente de Eliseo. Recordamos como fue maldito con la lepra de Naamán, cuando codiciaba los bienes de aquel hombre rico. Aquí vemos que aparentemente haya logrado lo que buscaba. Eliseo le había preguntado en aquel entonces “¿Es tiempo de tomar plata, y de tomar vestidos, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas”? Giezi ahora está en la presencia de rey, el mismo rey que había intentado matar a Eliseo, pero ahora quiere pasar un poco de tiempo de nostalgia, escuchando de las grandes obras de Eliseo. “Y había el rey hablado con Giezi, criado del varón de Dios, diciéndole: Te ruego que me cuentes todas las maravillas que ha hecho Eliseo”. Tenemos aquí una escena sumamente triste. El hombre que una vez caminaba con Eliseo y veía las maravillas de la resurrección de muerte a vida, la curación de la lepra de Naamán, y muchas otras cosas, ahora está en la compañía de los grandes de la tierra. ¿Pero, puede compararse esta posición elevada con la perdida de la comunión con Eliseo, el profeta de la gracia de Dios? Para Giezi, estas maravillas solo eran una memoria que podía contar en el oído de un rey apóstata.
Pero Dios está obrando, aun a través de estos dos, el rey apóstata y el criado infiel. “Y mientras él estaba contando al rey cómo había hecho vivir a un muerto, he aquí que la mujer, a cuyo hijo él había hecho vivir, vino para implorar al rey por su casa y por sus tierras. Entonces dijo Giezi: Rey señor mío, esta es la mujer, y este es su hijo, al cual Eliseo hizo vivir”. ¿Fue coincidencia? Creo que no. El resultado era que el rey devolvió a la mujer sus tierras y su casa. En el día futuro, Dios va a hacer lo mismo. La tierra de Palestina, al momento bajo tanta controversia, va a ser restaurado al remanente fiel de la nación de Israel que hayan confiado en el Mesías, el Señor Jesucristo.
Querido lector, ¿Qué vale más? ¿Caminar en el camino solitario de Eliseo o estar en la presencia de los grandes de la tierra, para quedar solo con las memorias de la felicidad de los tiempos pasados, a pesar de sus privaciones?
11 de diciembre de 2011