Mientras estoy meditando y orando a donde vamos en el próximo tema de estudio de las Escrituras, quiero traducir por el día de hoy un corto tratado que el hermano Lon Hulen, conocido por mis hermanos chilenos y quizás algunos mexicanos, escribió hace cinco años y me envió. Esta mañana estaba revisando los temas que hemos tratado por los años y encontré este tratado y recordando a nuestro hermano, humilde y principalmente callado cuando otros, menos instruidos que él, querían hablar mucho. Pero nuestro hermano, débil en cuerpo por sus pulmones, meditaba y estudiaba las escrituras fielmente por muchos años y damos gracias a Dios por prestarnos este hermano que amaba mucho a los hermanos latinos y fundaba la página tesorosescogido.mx donde hay muchos estudios de valor en español. Y ahora, su trabajo traducido…
Ojalá que esta meditación sea de bendición a mis amados hermano latinos tal como fue conmigo esta mañana, el día del Señor.
14 noviembre de 2021
“Lo que de él decían” Lucas 24:26 (versión 1960)
“Lo que había sobre él” Biblia de Jerusalén, 1976
“Las cosas que le conciernen” Versión Rey Santiago, Google
“Las cosas concernientes a sí mismo” Versión Rey Santiago, www.spanishdict.com
Cosas: objetos, eventos o lo que se necesita; no necesariamente un solo artículo, sino muchos artículos. Quizás esta no sea la mejor definición concisa, pero confío en que será suficiente para esta meditación. Para nosotros, a menudo implica desilusión, resentimiento, pérdida, ira o dolor.
Primero, veamos Romanos 8:28 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Esto es un gran consuelo y una respuesta a nuestros sentimientos por nosotros, una vez que nos damos cuenta de que Dios está haciendo esto por el bien de Sus hijos. Ahora confío en que hemos llegado a inclinarnos, o someternos, nuestro corazón y nuestra voluntad a nuestro Dios por esta gran misericordia por nosotros, con el resultado de paz y tranquilidad para nuestros espíritus.
En segundo lugar, mientras dejamos de prestar atención a nosotros mismos, miremos algunas Escrituras acerca de “las cosas que conciernen a Él”, nuestro Señor Jesucristo, el Hijo amado de Dios. Estos versículos se encuentran en el Evangelio de Lucas, donde nuestro Señor es presentado ante nosotros como el hombre perfecto.
Lucas 18:31 “Tomando Jesús a los doce, les dijo: He aquí subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre.”
Lucas 22:37 “Porque os digo que es necesario que se cumpla todavía en mí aquello que está escrito: y fue contado con los inicuos; porque lo que está escrito (ingles; las cosas que están escritos) de mí, tiene cumplimiento.” Es interesante notar que esto nos deja con, si no me equivoco, la última visión del hombre Jesús crucificado con los dos ladrones; lo último que podía hacer el hombre enemistado con él era perforarle el costado. Las horas de oscuridad en las que bebió la copa de su Padre no se mencionan aquí (en el Evangelio de Lucas.) Esa escena estaba velada por la oscuridad; ningún hombre fue testigo.
Lucas 24:26, 27 “¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.” Estas escrituras fueron abiertas ante los dos discípulos mientras se alejaban de Jerusalén a una aldea llamada Emaús. Después de sentarse a la mesa con ellos, tomó pan, dio gracias, y les dio; luego lo reconocieron y desapareció de su vista, y los dos discípulos regresaron a la misma hora a Jerusalén, donde encontraron a los once y otros reunidos.
Un versículo más sobre “las cosas” de sí mismo:
Lucas 24:44 “Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo (ingles; todas las cosas que están escritas) lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.” Aquí vemos la división triple de las Escrituras hebreas y “todo lo concerniente” a nuestro bendito Señor. Deben cumplirse y se cumplirán.
Cuán importante para nosotros, que somos tan propensos a extraviarnos, estar ocupados en nuestro corazón y en nuestros pensamientos con las cosas que le conciernen. Si hay algunos de los hijos de Dios que han dejado vagar su corazón con el resultado de que sus pies han seguido, y leen estas líneas, que, por Su gracia, regresen al lugar donde Dios los había colocado.
Hebreos 4:14 “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.”
1 Juan 2:1, 2 “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados.”
11 de septiembre de 2016